Por: Redacción YSKL
El presidente Nayib Bukele ha desatado una nueva controversia al acusar a organizaciones no gubernamentales (ONG), medios de comunicación «globalistas» y élites, incluyendo al filántropo George Soros, de lucrar con la violencia en El Salvador. Sus declaraciones, realizadas a través de su cuenta de X, responden al reciente reportaje del periódico El Faro, que reveló testimonios de un pandillero conocido como «Charly», quien detalló un supuesto pacto entre las principales pandillas del país y el gobierno para las elecciones presidenciales, y la posterior ruptura de dicho acuerdo, que desembocó en la implementación del Régimen de Excepción.
«Está claro que un país en paz, sin muertos, sin extorsión, sin sangre, sin cadáveres todos los días, sin madres llorando a sus hijos, no es rentable para las ONG de derechos humanos, ni para los medios globalistas, ni para las élites, ni para Soros. Y su problema con El Salvador no es solo que les hizo perder su negocio acá, sino que se está convirtiendo en un ejemplo para los demás países: que sí se puede vencer el terrorismo, que sí se puede vivir en paz», expresó Bukele en su publicación.
Las declaraciones del mandatario se producen en un contexto de creciente tensión entre su gobierno y sectores de la sociedad civil, así como con organizaciones internacionales de derechos humanos, que han criticado las medidas implementadas durante el Régimen de Excepción. Este régimen, instaurado en marzo de 2022 en respuesta a un repunte de la violencia pandillera, ha permitido la detención de más de 70.000 personas.
El reportaje de El Faro, titulado «El pacto secreto que llevó a Bukele a la presidencia y su caída», recoge el testimonio de «Charly», un pandillero que afirma haber participado en negociaciones con representantes del gobierno. Según su relato, las pandillas brindaron apoyo electoral a Bukele a cambio de beneficios penitenciarios y la reducción de la presión policial. La ruptura de este pacto, según el pandillero, se produjo cuando el gobierno intensificó la represión contra las pandillas, lo que desencadenó la ola de violencia que llevó a la implementación del Régimen de Excepción.
Las acusaciones de Bukele contra las ONG y los medios de comunicación no son nuevas. El mandatario ha mantenido una postura crítica hacia estos sectores, a los que acusa de desinformar y de defender los intereses de las pandillas.
Las organizaciones de derechos humanos han rechazado las acusaciones de Bukele, calificándolas de «infundadas» y «peligrosas». Argumentan que su trabajo se centra en la defensa de los derechos humanos y la promoción de la justicia, y que sus críticas al Régimen de Excepción se basan en evidencia documentada de violaciones a los derechos humanos.



















