Por: Redacción YSKL. –
A partir del 1 de enero entró en vigor en Estados Unidos un impuesto del 1 % a determinadas remesas, como parte de la iniciativa fiscal denominada The One Big Beautiful Bill Act, aprobada por el Congreso en 2025 y firmada por el presidente Donald Trump.
El gravamen forma parte de un amplio paquete fiscal que incluye mayores asignaciones a defensa y seguridad fronteriza, así como recortes a programas sociales a los que tradicionalmente accedían migrantes.
De acuerdo con el boletín administrativo del Servicio de Impuestos Internos de Estados Unidos (IRS, por sus siglas en inglés), el impuesto aplica únicamente a los envíos de dinero financiados en efectivo, mediante giros postales, cheques de caja u otros instrumentos físicos. Las empresas remesadoras, como Western Union, MoneyGram y similares, son las responsables de cobrar el impuesto al remitente y trasladarlo trimestralmente al Departamento del Tesoro, sin afectar el monto que recibe el beneficiario en el país de destino.
La normativa establece exenciones para las remesas enviadas desde cuentas bancarias en Estados Unidos mediante tarjetas de débito o crédito emitidas en ese país, así como a través de plataformas digitales o aplicaciones móviles.
Entre enero y noviembre de 2025, El Salvador recibió $9,021.7 millones en remesas familiares, lo que representa un crecimiento interanual del 18 %, según datos del Banco Central de Reserva (BCR), consolidando a estos envíos como uno de los principales pilares de la economía nacional.



















