Realizan Primer Desayuno Nacional de Oración por El Salvador en el Palacio Nacional

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Por Redacción YSKL

Este lunes, el Palacio Nacional de San Salvador fue sede del Primer Desayuno Nacional de Oración por El Salvador, un encuentro que reunió a autoridades de los tres poderes del Estado, líderes religiosos nacionales, representantes civiles y delegaciones internacionales, incluidos congresistas y senadores de Estados Unidos.

El evento fue organizado con la participación de la Fundación Próspera y contó con cobertura de prensa nacional e internacional. La actividad se desarrolló como un espacio de reflexión y diálogo en torno al presente y futuro del país.

En el desayuno participaron el presidente de la República, Nayib Bukele; el diputado presidente de la Asamblea Legislativa, Ernesto Castro; y el magistrado presidente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Henry Alexander Mejía.

También asistieron representantes de la Fundación Próspera y líderes religiosos de distintas denominaciones.

A su llegada al Palacio Nacional, el mandatario saludó a los invitados especiales, entre ellos legisladores estadounidenses, antes de encabezar el encuentro.

Ejes abordados durante el encuentro

Entre los temas centrales tratados en el desayuno se incluyeron:

  • La reflexión espiritual como elemento de cohesión social.
  • La situación de seguridad vivida por El Salvador en años recientes.
  • El papel del diálogo y la fe en la toma de decisiones públicas.
  • El llamado a la unidad más allá de diferencias políticas.

Mensaje del presidente Nayib Bukele

Durante su intervención, el presidente Bukele relató aspectos personales sobre su fe y se refirió a los cambios registrados en el país en materia de seguridad.

Señaló que, tras haber tenido dudas en el pasado, considera que los acontecimientos recientes constituyen una “prueba” de su creencia.

“Nosotros hemos experimentado un milagro aquí, y no lo digo de una manera liviana”, expresó el mandatario, al referirse a la reducción de la violencia atribuida a las pandillas.

El presidente recordó el contexto previo a las medidas de seguridad implementadas desde 2022, describiendo a las pandillas como una estructura que ejercía control territorial y económico.

También mencionó el fin de semana de marzo de ese año, cuando se registró una escalada de homicidios que derivó en la aprobación del régimen de excepción.

“Para serle sincero, yo no sabía qué hacer”, afirmó al narrar las decisiones tomadas durante esas horas críticas, y añadió que, tras una oración realizada con su gabinete de seguridad, se adoptaron medidas que, según dijo, no dejaron “una sola baja civil”.

Bukele sostuvo que la experiencia salvadoreña no ha podido ser replicada en otros países, pese al intercambio de información y modelos, y atribuyó ese resultado a que “se debe incluir como pilar fundamental la oración”.

En la parte final de su discurso, el mandatario señaló que el desayuno nacional de oración representa un ejemplo de cómo “las diferencias políticas se pueden dejar a un lado por algo más importante”, en referencia a la fe y la convivencia.

“Somos un país pequeño, pero nos llamamos El Salvador en honor al Salvador del mundo”, concluyó, al exhortar a dar prioridad a la reflexión espiritual y a la unidad nacional.