Por Redacción YSKL
Las dependencias a sustancias psicoactivas continúan siendo un fenómeno con impacto en el ámbito personal, familiar y social.
Especialistas en rehabilitación advierten que estos estupefacientes actúan como “secuestradores” de las emociones al estimular áreas del cerebro como la amígdala, lo que puede generar una sensación de escape de la realidad.
El director de la asociación El Camino, Ovidio Valiente, explicó que la adicción está reconocida como una enfermedad en manuales médicos y por organismos internacionales.
“La adicción está tipificada como una enfermedad ante los manuales de la Organización Mundial de la Salud, manuales de diagnóstico de medicina, psicología y psiquiatría”, afirmó, al tiempo que pidió “quitar primero la mala información de que es un vicio”.
Valiente insistió en la importancia de evitar el primer contacto con las sustancias desde edades tempranas.
“Hay que establecer los puntos para que estos jóvenes no tengan el primer contacto con la sustancia”, señaló.
Según expuso, si una persona “jamás tuvo contacto con la sustancia, jamás va a ser adicta”, pero el consumo puede derivar en consecuencias como hospitalizaciones, privación de libertad o fallecimiento.
Prevención y acompañamiento familiar
El especialista subrayó que el acompañamiento familiar es determinante durante los procesos de rehabilitación para evitar recaídas o desmotivación.
Además, indicó que existen parámetros clínicos que permiten identificar el nivel de afectación en personas con consumo problemático, especialmente en el caso del alcohol.
El psicólogo del centro de rehabilitación El Camino, Eric López, explicó que existen escalas que describen las etapas del alcoholismo. Citó la tabla del doctor Elvin Morton Jellinek, que contempla 48 niveles de consumo.
“Hay 48 barras de consumo: la etapa social, la etapa donde busca tener reservas de alcohol porque sabe que no puede vivir sin alcohol, hasta llegar a la grada de la locura y de la muerte. Es un proceso”, detalló.
Según López, el consumo compulsivo puede llevar a la pérdida de empleo, amistades y estabilidad personal.
“El obsesivo compulsivo es el que comienza a beber y no sabe cuándo va a parar”, indicó.
Señales de alerta mencionadas por especialistas:
- Cambios de comportamiento en adolescentes y jóvenes.
- Pérdida de apetito o alteraciones físicas visibles.
- Enrojecimiento de ojos en etapas iniciales de consumo de marihuana.
- Sudoración excesiva y deterioro físico en consumo de otras sustancias.
- Gasto constante de dinero sin justificación aparente.
- Aislamiento social y pérdida de empleo o amistades.
López enfatizó que “hay una etapa de prevención que quizás sería la más importante” y que esta comienza en el entorno familiar, cuando los padres detectan comportamientos inusuales en sus hijos.
Los especialistas coincidieron en que la atención de las adicciones requiere la participación de la familia, la comunidad y las instituciones.
Recomendaron acudir a centros de rehabilitación para recibir orientación y tratamiento, con el fin de evitar que el consumo afecte la salud y el entorno social de las personas.



















