Por: DW
Un total de 129 periodistas y trabajadores de medios fueron asesinados en 2025, según el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ), en lo que supone la cifra más alta desde que el organismo comenzó a recopilar datos en 1992.
«El Ejército israelí ha llevado a cabo ahora más asesinatos selectivos de miembros de la prensa que cualquier otro Ejército gubernamental hasta la fecha, siendo la inmensa mayoría de las personas muertas periodistas y trabajadores de los medios palestinos en Gaza», detalló el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ).
Guerras en Gaza, Ucrania y Sudán
Con 124 muertos en 2024, el año 2025 marca el segundo récord anual consecutivo desde que el CPJ comenzó a recopilar datos.
Según el informe de esta oenegé estadounidense, 86 de las muertes, dos tercios del total, ocurrieron a manos de Israel en la guerra en Gaza, y la mayoría de las víctimas fueron periodistas palestinos.
Además, los otros dos conflictos más mortíferos para la prensa han sido Ucrania (cuatro muertos) y Sudán (nueve muertos), señaló el CPJ.
El informe también destacó un aumento del uso de drones como arma letal contra periodistas, con 39 casos documentados frente a solo dos en 2023. De estos, 28 correspondieron a ataques en Gaza por parte del ejército israelí, cinco a las Fuerzas de Apoyo Rápido en Sudán, uno a un ataque turco en Irak y cuatro en Ucrania por drones militares rusos, la cifra anual más alta desde el inicio de la guerra.
Protección «insuficiente» frente al crimen organizado en México
Fuera de los conflictos armados, la delincuencia organizada también ha resultado especialmente mortífera para los miembros de la prensa.
En México, por ejemplo, al menos seis periodistas fueron asesinados, a pesar de contar con un mecanismo federal de protección que ha demostrado «ser insuficiente», con al menos un periodista muerto cada año durante la última década, según recoge el informe.
En Filipinas, tres periodistas fueron abatidos a tiros, de los cuales solo uno ha derivado en un arresto.
El informe también documenta ataques contra periodistas que investigan corrupción y crimen organizado en países de Asia y América Latina como la India y Perú.
En total, el CPJ documentó 47 «asesinatos deliberados» de periodistas vinculados directamente con su labor informativa, el mayor número de los últimos diez años.
Y agregó que en ninguno de los casos se ha responsabilizado a nadie, lo que refleja «una persistente cultura de impunidad». La organización destacó que la falta de justicia favorece nuevos ataques, incluso en países que no están en guerra.
Ejecuciones en regímenes autoritarios como el de Arabia Saudita
En regímenes autoritarios, se continuó castigando a la prensa con la muerte. Un ejemplo es el de Arabia Saudita, donde el columnista Turki al Jasser fue ejecutado tras siete años en prisión.
Al Jaser fue ejecutado en junio por las autoridades tras haber sido condenado por varios cargos que el CPJ calificó de «acusaciones falaces» utilizadas para castigar a periodistas. Se trata del primer asesinato documentado de un periodista saudí desde la muerte en 2018 de Jamal Khashoggi.
«Indicador clave de vulneraciones de otras libertades»
«Matan a periodistas en un número récord en un momento en que el acceso a la información es más importante que nunca», afirmó Jodie Ginsberg, directora general del CPJ.
La organización enfatizó que la seguridad de los periodistas es «clave para el acceso a información veraz» y para la defensa de las libertades fundamentales.
Los ataques contra los medios son un «indicador clave de vulneraciones de otras libertades, y es necesario hacer mucho más para impedir estos asesinatos y castigar a sus autores. Todos estamos en peligro cuando se mata a periodistas por cubrir la actualidad», argumentó.
El CPJ pidió a los Gobiernos una reforma profunda en la investigación de los asesinatos de periodistas, incluyendo la creación de un grupo internacional de investigación y la imposición de sanciones «para garantizar justicia y proteger a los profesionales de la prensa».
Creado en 1981 en Nueva York para defender la libertad de prensa y a los periodistas en el mundo, el CPJ, financiado por fondos privados y fundaciones,, está dirigido por un consejo compuesto por miembros de la prensa y la sociedad civil.



















