La carga cognitiva y los límites de la memoria de trabajo: por qué más horas no garantizan más aprendizaje

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Por Redacción YSKL

Estudiar durante más tiempo no siempre se traduce en mayor aprendizaje. El problema no es la cantidad de horas, sino cómo se gestiona la información en el cerebro, según la profesora de fisiología de la Universidad Francisco de Vitoria en España, Noelia Valle.

“El cerebro humano no aprende por acumulación, sino por integración”, explicó en declaraciones a BBC Mundo.

Para ilustrarlo, comparó el proceso con “intentar llenar una botella de agua con una manguera de bomberos a máxima potencia”: gran parte del contenido se desperdicia.

Memoria de trabajo: un espacio limitado

La memoria de trabajo funciona como “el procesador o la RAM de nuestro cerebro”, encargada de retener y manipular información de forma temporal para realizar tareas complejas, señala Valle.

Su capacidad es reducida. “Solo puede contener entre 5 y 9 elementos”, afirmó.

Si se supera ese límite, la información adicional se pierde. En psicología, esos elementos se denominan chunks, que pueden ser datos aislados o conceptos complejos ya integrados en la memoria a largo plazo.

Según explicó, un estudiante principiante puede procesar varios síntomas médicos como datos separados, mientras que un experto los agrupa en un solo concepto.

“Los expertos no tienen más memoria, sino que la tienen mejor organizada”, señaló.

Elementos clave del proceso cognitivo:

  • Memoria de trabajo: espacio temporal para manipular información.
  • Carga cognitiva intrínseca: dificultad propia del contenido.
  • Carga cognitiva extrínseca: esfuerzo adicional causado por distracciones o explicaciones confusas.
  • Chunks: unidades de información que ocupan espacio mental.

Reducir la carga innecesaria

La carga cognitiva se divide en intrínseca, vinculada a la complejidad del tema, y extrínseca, asociada a factores externos como distracciones o presentaciones poco claras.

Valle ejemplificó que cocinar una receta sencilla implica menor carga que una preparación compleja, y que instrucciones mal redactadas añaden dificultad adicional.

En el aula, indicó que los docentes pueden disminuir la complejidad segmentando la información y eliminando estímulos irrelevantes.

Estrategias para mejorar el rendimiento

La evidencia, según Valle, sugiere que es más eficaz estudiar dos horas al día durante varias semanas que concentrar muchas horas en una sola jornada.

También recomendó pausas breves cada media hora.

“El cerebro no aprende mientras recibe información sino cuando se esfuerza por recuperarla”, afirmó.

Actividades como releer tienen efectos limitados, mientras que tareas que obligan a reorganizar o aplicar el contenido activan regiones cerebrales vinculadas al aprendizaje, explicó.

Entre las prácticas que mencionó se encuentran cambiar formatos (por ejemplo, convertir un texto en esquema), realizar autoevaluaciones, explicar lo aprendido a otra persona o escribir preguntas para responder en la siguiente sesión de estudio.

El papel del sueño y el entorno

El descanso es determinante en la consolidación de la memoria, destacó Valle.

Durante el sueño, explicó, el cerebro elimina desechos metabólicos y refuerza conexiones neuronales al reactivar lo aprendido.

El entorno también influye.

“Si estudias en un espacio desordenado, con ruido o dejas activadas las notificaciones del móvil, tu cerebro está usando parte de su memoria de trabajo para inhibir esos estímulos”, advirtió.

Asimismo, recomendó estudiar en los momentos del día acordes al cronotipo individual.

Fragmentar para avanzar

Cuando la complejidad resulta abrumadora, la especialista sugiere dividir el contenido en partes pequeñas.

“Déjala en trozos tan pequeños que parezcan ridículos de aprender”, indicó, con el fin de facilitar avances progresivos.

También aconsejó comenzar con esquemas simples y luego elaborar mapas conceptuales que integren la información relacionada.

Para Valle, el aprendizaje efectivo no consiste en forzar al cerebro más allá de sus límites, sino en “entender y respetar la arquitectura cognitiva” para reducir el esfuerzo innecesario y favorecer la consolidación del conocimiento.