Por: Redacción YSKL
El Juzgado Especializado de Sentencia para una Vida Libre de Violencia y Discriminación para las Mujeres de San Salvador condenó a Erick Alexander Mejía Alfaro, de 37 años, por el delito de feminicidio agravado tentado en perjuicio de su pareja, así como por el delito de amenazas con agravación especial en perjuicio de su hijo de 17 años y su hija de 8 años.
Además, deberá responder civilmente a las víctimas. Según la relación de los hechos, el 28 de mayo de 2025, Erick Mejía fue a recoger a su pareja a la salida de su trabajo a bordo de una motocicleta; sin embargo, ella, al notar que conducía de forma brusca, decidió bajarse y tomar transporte público.
El sujeto la persiguió en todo momento y la llamaba cada vez que el bus hacía una parada. Ante esta situación, la víctima se bajó del autobús y abordó un taxi para llegar rápidamente a su vivienda; no obstante, Mejía llegó para tomar ventaja, agarró un machete, lo colocó en su motocicleta y se quedó afuera esperándola.
Mientras tanto, el hijo de 17 años y la hija de 8 años observaban desde la sala. Escucharon cuando su madre llegó, pero su padre no le permitía ingresar a la vivienda, por lo que el joven intervino y lo enfrentó para que dejara de discutir con ella.
Al forcejar ambos, Erick Mejía tomó el corvo que tenía en la motocicleta y comenzó a perseguir a ambos hijos con la intención de agredirlos. En ese momento, la madre se interpuso para impedir que atacara a los menores; sin embargo, el imputado le propinó varios machetazos dirigidos a la cabeza y el cuello mientras le decía “si no eres mía, no serás de nadie”.
La víctima logró protegerse con los brazos, y el agresor cesó el ataque hasta que le cortó las manos y luego huyó rápidamente del lugar. Ante los gritos de auxilio de los hijos, varios vecinos acudieron y auxiliaron a la víctima, cubriendo sus heridas con toallas que se encontraban en el lugar. Posteriormente, la trasladaron a un centro médico y alertaron al sistema de emergencia de la Policía Nacional Civil, que ubicó al sujeto y lo capturó mediante un operativo especial.
Durante la vista pública, la juzgadora señaló que la misoginia se materializó a lo largo de la relación y también en la forma en la que dejó el cuerpo de la víctima tras el ataque, destacando la gravedad de las lesiones, como el cercenamiento de ambas manos, y el hecho de que el agresor se tomara el tiempo para consumar la agresión, pero no para auxiliarla. El juzgado emitirá los oficios correspondientes como medidas reparatorias para brindar apoyo psicológico, físico y social a las víctimas.















