Por: DW
Un equipo técnico del Buró Federal de Investigaciones (FBI) llegó a Cuba esta semana para iniciar una investigación independiente, informó el miércoles la Embajada de Estados Unidos en La Habana, tras la incursión de diez exiliados cubanos acusados de provocar un tiroteo mortal en el mar con la patrulla fronteriza de la isla.
El equipo «viajó a Cuba como parte de su exhaustiva e independiente investigación sobre el incidente marítimo del 25 de febrero de 2026», confirmó a AFP, bajo condición de anonimato, una funcionaria de la embajada estadounidense. La fuente precisó que la delegación del FBI viajó a Cuba el martes.
“De acuerdo con la política estadounidense, en Estados Unidos no tomamos decisiones basándonos en lo que dicen las autoridades cubanas”, declaró también un funcionario de la embajada a Reuters. “Verificaremos los hechos de forma independiente y tomaremos decisiones basándonos exclusivamente en los intereses de Estados Unidos, la legislación estadounidense y la protección de los ciudadanos estadounidenses”.
Anuncio de cooperación
Las tensiones entre ambos países se han disparado desde enero, cuando el presidente estadounidense Donald Trump impuso un bloqueo petrolero virtual a la isla tras la captura y destitución del presidente venezolano Nicolás Maduro, un importante benefactor de Cuba, el 3 de enero.
La Habana afirmó en marzo que Washington estaba dispuesto a colaborar en la investigación sobre ese hecho, ocurrido en un contexto de crecientes tensiones con Estados Unidos.
«Hay una cooperación con las contrapartes norteamericanas y estamos a la espera de un grupo de expertos del FBI para seguir avanzando en esta investigación», informó el 13 de marzo el presidente Miguel Díaz-Canel en la televisión cubana.
Díaz-Canel también confirmó ese día que Cuba mantenía conversaciones con Estados Unidos, para buscar «soluciones por la vía del diálogo a las diferencias bilaterales».
La versión cubana
Según la versión cubana, el incidente se produjo el pasado 25 de febrero, cuando una fragata de guardacostas se acercó a la lancha con matrícula estadounidense para solicitar su identificación, pero sus ocupantes respondieron abriendo fuego.
El ministerio de Interior informó entonces que en el enfrentamiento resultaron muertos en el acto cuatro pasajeros de la lancha interceptada y otros seis resultados lesionados. De estos, uno murió posteriormente en un hospital cubano. En el tiroteo también resultó herido un miembro de guardafronteras de Cuba. De los 10 pasajeros de la lancha interceptada, dos tenían ciudadanía estadounidense.
A bordo de la lancha las autoridades encontraron armas de fuego de diferentes calibres, incluidos 14 fusiles, 11 pistolas y casi 13.000 municiones, según el ministerio del Interior.
Los tripulantes de la lancha que sobrevivieron fueron acusados formalmente de «terrorismo», según informó la fiscalía.
La reacción de EE. UU.
El secretario de Estado, Marco Rubio, declaró que la incursión en lancha rápida no fue una operación estadounidense y que ningún miembro del Gobierno de Estados Unidos estuvo involucrado.
Citando a Rubio, la fuente de la embajada que habló con AFP insistió en que «la mayoría de los hechos que se están reportando públicamente provienen de la información proporcionada por los cubanos». Pero «nosotros verificaremos eso de manera independiente» y «vamos a averiguar exactamente qué sucedió aquí y, posteriormente, responderemos en consecuencia», agregó.
La administración Donald Trump no oculta su deseo de ver un cambio de régimen en Cuba, país que asegura que supone una «amenaza excepcional» para la seguridad nacional de Estados Unidos por las relaciones que mantiene con Rusia, China e Irán.
Las infiltraciones de comandos armados desde el sur de Florida para realizar atentados en Cuba fueron frecuentes después del triunfo de la revolución cubana en 1959.



















