Por Redacción YSKL
Especialistas en adicciones explicaron las diferencias entre consumo problemático y adicción, subrayando que no todo consumo que genera conflictos es una adicción.
«Consumo problemático y adicción son cosas diferentes», afirmó Mario Antonio Girón, presidente de la Federación Salvadoreña de Centros de Tratamiento en Adicciones (FESACTA), este jueves, en la entrevista Frente a Frente.
Añadió que alguien que consume solo ocasionalmente y presenta problemas familiares o de salud puede tener un consumo problemático, pero no ser adicto.
El doctor Manuel Salvador Morales, miembro de la Federación, explicó que el cerebro tiene un sistema de recompensas que refuerza comportamientos, y que actividades como las relaciones sexuales pueden generar adicciones por la liberación de neurotransmisores.
«Hay personas que son adictas a todas estas circunstancias,» dijo, señalando que las adicciones no solo provienen de sustancias químicas, sino también de conductas.
Aspectos clave sobre la adicción
- La adicción es una enfermedad crónica y degenerativa que afecta el sistema nervioso central y la estructura cerebral.
- El consumo repetitivo de sustancias provoca cambios neuroquímicos que alteran funciones básicas.
- La dependencia se presenta en dos formas: psicológica (impulso por consumir) y física (necesidad corporal de la sustancia).
- El alcohol es la adicción más común a nivel mundial y en El Salvador, mientras que la marihuana es la droga ilegal más frecuente.
- La adicción puede presentarse también en conductas sin sustancias: pornografía, ludopatía, sexo, compras, internet.
- Las adicciones sin sustancias se conocen como socioadicciones.
- La marginación social y familiar afecta a las personas con adicción, a diferencia de otras enfermedades.
Límites entre consumo recreativo y adicción
Mario Girón describió la adicción como una enfermedad reconocida por la Organización Mundial de la Salud, y resaltó que «podemos entender que una persona ya es adicta cuando dedica todo su tiempo, toda su energía y todos sus recursos para el uso de esta sustancia».
Señaló que la persona con adicción «no puede manejar la realidad» y que detrás del consumo hay «situaciones complejas que han marcado su personalidad».
Explicó que la adicción implica cambios neuroplásticos en el cerebro que afectan funciones básicas como el sueño y el hambre, convirtiéndose en una enfermedad crónica y degenerativa.
«Es una enfermedad que afecta a la sociedad totalmente; ya no se diga a la familia», mencionó.
Sobre el alcohol, Girón aclaró que no es adicción el consumo moderado, como «una copita de vino todas las noches» o disfrutar socialmente, siempre que no provoque daños ni dependencia.
La adicción se manifiesta cuando la persona dedica todo su tiempo y recursos a la sustancia, perdiendo conexiones familiares, laborales y sociales.
Fanatismos y adicciones sin sustancia
El fanatismo por el deporte o las creencias religiosas también puede estar presente sin ser necesariamente adicción.
Girón explicó que «ser fanático no te convierte en adicto,» aunque el fanatismo puede evolucionar hacia una adicción, como en el caso del alcohol consumido durante partidos deportivos.
Respecto a la religión, indicó que es importante diferenciar entre devoción y fanatismo: «Una cosa es ser fanático y otra cosa es que yo tengo una devoción religiosa.»
Nuevas formas de adicción: teléfonos, internet y más
Los expertos señalaron que la adicción a dispositivos electrónicos e internet es cada vez más común. Girón comentó que «ya adicción, sí, ya adicción» existe cuando la dependencia interfiere con la vida cotidiana, y que «ya no podemos vivir» sin revisar redes sociales o mensajes, incluso desde temprano en la mañana.
También mencionó que esta dependencia puede afectar a jóvenes de manera grave, con casos de suicidio relacionados con el uso del teléfono y el bullying en redes sociales.
El fenómeno de la adicción al trabajo fue destacado como un caso real de adicción no relacionada a sustancias.
Girón señaló que personas adictas al trabajo «no le importan los hijos, no le importa; lo que quiere es trabajar y trabajar», afectando la vida familiar a pesar de su estabilidad económica.
El médico agregó que esta adicción «aísla a la persona de todos los sustratos sociales y familiares» y puede provocar violencia intrafamiliar.

















