Por: Redacción YSKL
El máximo responsable de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, aclaró este domingo que la actual postura de su nación no implica una confrontación armada contra Venezuela, sino que la prioridad de las operaciones recientes radica en el desmantelamiento de las redes de narcotráfico. Durante su comparecencia, el funcionario enfatizó la urgencia de guiar un cambio en la administración política del país suramericano, argumentando que una transición ordenada resulta fundamental para la prosperidad de ambos estados. Asimismo, aprovechó el espacio para señalar que la atención de la Casa Blanca se desplaza ahora hacia la dirigencia en La Habana, calificando la situación en la isla como un conflicto de gran magnitud.
Estas declaraciones, ofrecidas en el espacio televisivo Meet the Press de la cadena NBC, se producen solo veinticuatro horas después de la incursión militar que resultó en la aprehensión de Nicolás Maduro y su cónyuge, Cilia Flores, tras intensos ataques aéreos sobre la capital venezolana y sus zonas colindantes. El secretario Rubio fue enfático al declarar que la potencia norteamericana no tiene planes de interrumpir las maniobras contra las naves vinculadas al traslado de drogas en aguas caribeñas. Estas intervenciones han generado controversia y el rechazo de diversas entidades defensoras de derechos humanos, quienes han cuestionado la base jurídica de tales operativos tras el reporte de más de cien víctimas fatales.
En cuanto a las acciones en alta mar, Rubio advirtió que las fuerzas estadounidenses persistirán en la neutralización de cualquier transporte marítimo cargado de sustancias ilícitas que pretenda alcanzar sus costas. De igual manera, ratificó que continuarán con la incautación de buques que enfrenten medidas de embargo dictadas por tribunales, haciendo referencia directa a las naves petroleras que han sido retenidas en el litoral venezolano durante el último periodo. Esta estrategia busca, según sus palabras, blindar la seguridad de la región y asegurar el cumplimiento de las normativas internacionales vigentes.
Por otro lado, el titular del Departamento de Estado manifestó su total respaldo a la hoja de ruta establecida por el mandatario Donald Trump para supervisar la etapa de cambio gubernamental en Venezuela. Rubio defendió la intención de Washington de intervenir en la trayectoria política de la nación caribeña bajo la premisa de que un rumbo específico no solo favorece a los ciudadanos venezolanos, sino que protege directamente los intereses y la estabilidad nacional de Estados Unidos. Según el diplomático, un entorno democrático y sólido en el sur del continente actúa como un factor estabilizador para todo el hemisferio americano.
Finalmente, al ser consultado sobre la posibilidad de que Cuba se convierta en el siguiente objetivo de una acción militar, el secretario de origen cubano optó por la cautela informativa, aunque mantuvo un tono severo. Si bien evitó profundizar en las futuras estrategias o en las directrices actuales de su oficina, reiteró que la administración cubana atraviesa una crisis profunda y representa un obstáculo significativo para la región. Rubio concluyó su intervención subrayando la conocida antipatía de su gobierno hacia el sistema político de la isla, dejando una atmósfera de incertidumbre sobre las próximas medidas que la Casa Blanca podría implementar en el Caribe.



















