Por: Redacción YSKL
El Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal (CENTA) ha emitido una alerta tras la difusión de un estudio que revela un incremento notable en la presencia de un organismo parasitario que ataca las raíces de los cultivos de banano y plátano. De acuerdo con los datos publicados recientemente en la revista especializada Cosecha, se ha detectado una propagación constante del nematodo Rotylenchulus reniformis desde el año 2013, un fenómeno que los expertos vinculan estrechamente con las variaciones en las condiciones del suelo y los factores climáticos de las zonas productoras del país.
Este parásito ejerce un daño severo en las plantaciones debido a que se nutre directamente del sistema radicular, lo que obstaculiza gravemente la capacidad de las matas para hidratarse y absorber elementos nutricionales. Según explican las autoridades del sector agrícola, este proceso degenerativo provoca una pérdida de vitalidad en las plantas, genera decoloración en las hojas y conlleva una reducción drástica en los rendimientos de las cosechas, comprometiendo la rentabilidad de los agricultores.
El alcance de esta problemática trasciende las huertas de guineo y plátano, ya que el organismo ha demostrado una gran adaptabilidad a diversos ecosistemas. Las investigaciones institucionales indican que las muestras recolectadas desde hace más de una década confirman que especies como el maíz, frijol, arroz, tomate, chile, cacao, papaya y mango también están siendo perjudicadas. Además, la alta tasa reproductiva del agente, con hembras capaces de generar hasta 200 huevos en ciclos de apenas 25 días, facilita su expansión masiva en el campo.
En contraste con el auge del Rotylenchulus, el CENTA ha observado una disminución significativa en la detección del Radopholus similis, considerado históricamente como el parásito más devastador de la región debido a su capacidad de destruir la totalidad de una producción. El Gobierno atribuye esta reducción a la implementación de mejores prácticas de manejo, tales como el uso de semillas certificadas y tratamientos preventivos del terreno, lo que ha permitido contener una de las amenazas más críticas para la soberanía alimentaria.
Actualmente, el Ministerio de Agricultura y Ganadería mantiene una vigilancia estrecha sobre las miles de manzanas destinadas al cultivo de musáceas en el territorio nacional, especialmente ante la amenaza internacional de otros patógenos como el hongo Fusarium raza 4 tropical.
Datos de autoridades, indican que este cultivo de tipo perenne pertenecientes a la familia Musaceae, se produce en un área que supera las 3,500 manzanas.


















