Por: Redacción YSKL
Un grupo de 24 hombres y mujeres con discapacidad visual se encuentran participando en una serie de jornadas de formación técnica en la sede central de la Cruz Roja Salvadoreña. Esta iniciativa busca brindar herramientas prácticas para que los asistentes puedan fabricar productos de limpieza de alta demanda, permitiéndoles establecer un medio de sustento económico digno y autónomo. Según explicó Roxana García, coordinadora del Proyecto de Inclusión Social «Ágora», el objetivo principal es fomentar el emprendimiento dentro de un sector de la población que suele enfrentar barreras significativas para acceder al mercado laboral formal.
La capacitación técnica está orientada a la producción de diversos artículos esenciales para el hogar y la industria. Al respecto, la coordinadora del proyecto Impulso Laboral, Evelyn Gómez, detalló que los participantes están adquiriendo destrezas específicas para el mercado actual. «Vamos a aprender a hacer lejía, desinfectante, jabón para manos, jabón para ropa, suavizante de ropa… y les va a servir como un medio de vida para poder obtener ingresos ellos y sus familias», afirmó Gómez, subrayando la utilidad inmediata de lo aprendido en el taller.
Los beneficiarios del programa provienen de diferentes puntos de la geografía salvadoreña, incluyendo departamentos como San Salvador, La Libertad y Cuscatlán. La selección se realizó mediante una convocatoria abierta en redes sociales y la colaboración directa con asociaciones de personas con discapacidad visual. Sobre la importancia de estos espacios, Gómez enfatizó la necesidad de generar empatía y oportunidades reales: «La búsqueda de empleo para personas visuales cuesta un poco, está un poco difícil. Ahora pongámonos un poquito empáticos para las personas con discapacidad visual, cómo se les dificulta también acceder a un empleo. Es ahí que nace la iniciativa de Cruz Roja Salvadoreña y el proyecto Ágora a través de los donantes».
Para los participantes, estas jornadas representan no solo un aprendizaje técnico, sino una vía hacia la superación personal. Armando Madrid, uno de los asistentes, destacó que esta formación es «una forma de poder tener un ingreso extra, de uso personal y una forma de poderse preparar y tomar en cuenta qué se puede hacer a futuro». Madrid también hizo un llamado a otras instituciones nacionales para que repliquen estos modelos de capacitación, señalando que «todo está en la actitud que tiene la persona» y que es vital que existan espacios que no limiten el potencial de quienes tienen una discapacidad.
Por su parte, María Martínez, quien ya posee experiencia en el área de cosmética natural, encontró en este taller una oportunidad para perfeccionar su técnica. «Este taller, esta capacitación, me ha ayudado para profundizar los conocimientos», expresó Martínez, quien planea integrar lo aprendido en su propio emprendimiento. Con un total de cuatro jornadas de ocho horas cada una, la Cruz Roja Salvadoreña y sus aliados reafirman su compromiso con la inclusión social y la creación de capacidades que transformen las condiciones de vida de los salvadoreños más vulnerables.


















