Caída acelerada de la natalidad en América Latina: países ya registran niveles “ultrabajos”, advierte CEPAL

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Imagen de referencia. Foto: Cortesía.

Por Redacción YSKL

América Latina y el Caribe alcanzaron su nivel más bajo de fecundidad, con un promedio de 1,8 hijos por mujer, según el Observatorio Demográfico de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

La cifra se sitúa por debajo del nivel de reemplazo de 2,1, lo que anticipa cambios en la estructura poblacional de la región.

El director del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE), Simone Cecchini, señaló que la reducción ha sido acelerada y “incluso superó lo que Naciones Unidas proyectaba dos décadas atrás”.

De mantenerse la tendencia, advirtió que la población regional crecerá hasta 2053 y luego comenzará a disminuir.

Reducción sostenida y acelerada

Los datos reflejan una caída progresiva en las últimas décadas. En la década de 1950, la fecundidad era de 5,8 hijos por mujer; en 1995 se redujo a 2,9; en 2014 alcanzó el nivel de reemplazo y actualmente se ubica en 1,8.

En algunos países, la tendencia es más pronunciada.

Chile registra una tasa de 1,1 hijos por mujer, una de las más bajas de la región, seguido por Costa Rica (1,32) y Uruguay (1,39). En estos casos, la fecundidad ya se considera “ultrabaja”.

La socióloga Martina Yopo Díaz explicó que “los niños (…) ocupan un lugar cada vez más marginal en los proyectos de vida de las nuevas generaciones”, al referirse a cambios en las decisiones reproductivas.

Factores asociados al descenso

Especialistas coinciden en que se trata de un fenómeno multicausal. Entre los elementos señalados destaca la disminución del embarazo adolescente, vinculada a políticas de salud pública y acceso a anticoncepción.

Según datos citados por la CEPAL, la tasa de nacimientos en adolescentes pasó de 70 por cada mil mujeres entre 15 y 19 años en 2014 a alrededor de 50 en 2024.

Elementos asociados a la baja fecundidad:

  • Reducción del embarazo adolescente
  • Mayor acceso a educación, especialmente en mujeres
  • Incremento de la participación laboral femenina
  • Cambios en las expectativas de vida y proyectos personales
  • Condiciones económicas y acceso a servicios de cuidado

Cecchini indicó que estas políticas han sido “generalizadas en América Latina”, aunque el fenómeno sigue marcado por desigualdades.

Desigualdad y decisiones reproductivas

La disminución de la fecundidad no se presenta de manera uniforme.

Estudios citados por la CEPAL indican que mujeres de menores ingresos suelen tener más hijos de los deseados, mientras que en sectores de mayores ingresos ocurre lo contrario.

“La participación laboral de la mujer, la desigualdad de género y tema de fecundidad son un nudo muy complejo”, afirmó Cecchini.

Además, la falta de servicios de cuidado y políticas laborales adecuadas incide en la decisión de tener hijos, especialmente para las mujeres.

Impactos en la estructura poblacional

El descenso de la natalidad, combinado con el aumento de la esperanza de vida, está modificando la composición demográfica.

“La pirámide poblacional deja de ser pirámide”, explicó Cecchini, al describir una base más estrecha y una población envejecida.

Este cambio ya tiene efectos en distintos sectores.

En algunos países se reporta el cierre de maternidades por baja demanda, así como la reducción de matrículas escolares. A nivel regional, se estima que hacia 2030 habrá 11,5 millones menos de niños en edad escolar que en 2020.

Alcances de las políticas públicas

Especialistas consideran que las políticas para incentivar la natalidad han tenido efectos limitados.

Cecchini indicó que, en algunos casos, estas medidas solo adelantan la edad en que las personas tienen hijos.

Por su parte, Yopo Díaz señaló que “hay personas que no van a querer tener hijos, independientemente de las políticas”, aunque subrayó la importancia de generar condiciones para quienes sí desean hacerlo.

El análisis coincide en que la tendencia responde a múltiples factores estructurales, entre ellos cambios culturales, económicos y sociales que han modificado la decisión de tener hijos en la región.