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Gobierno de Trump elimina límites a las emisiones climáticas de centrales eléctricas

Por Redacción YSKL

El Gobierno de Donald Trump concretó la derogación de las normas que limitaban las emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero de las centrales eléctricas de carbón y gas en Estados Unidos, como parte de su agenda de desregulación ambiental y de impulso a los combustibles fósiles.

La Agencia de Protección Ambiental (EPA) anunció la medida el lunes durante una reunión de ministros de Energía del G20 en Houston, Texas.

El administrador de la EPA, Lee Zeldin, defendió la decisión y cuestionó las políticas adoptadas durante las administraciones de Barack Obama y Joe Biden.

“Durante más de 15 años, los Gobiernos de Obama y Biden libraron una guerra contra el carbón para destruir una fuente de energía confiable y asequible”, afirmó Zeldin. “El Gobierno de Trump ha llegado para proteger la energía estadounidense y garantizar que ustedes puedan pagar para mantener las luces encendidas”.

Según la EPA, la derogación permitiría ahorrar US$310.000 millones, reducir los precios de la electricidad y aumentar el uso de recursos energéticos como el carbón y el gas natural.

Se eliminan las normas aprobadas durante Biden

La decisión deja sin efecto las normas aprobadas en 2024 durante el Gobierno de Biden, que establecían límites a las emisiones de carbono de las centrales eléctricas.

Las disposiciones exigían a las plantas de carbón y a las nuevas plantas de gas reducir sus emisiones o utilizar sistemas capaces de capturar hasta el 90 % de su contaminación climática.

La EPA había estimado que esas medidas reducirían en 75 % la contaminación por carbono del sector respecto de su máximo registrado en 2005. También calculaba que evitarían unas 1.200 muertes prematuras en 2035 y generarían US$120.000 millones en beneficios para la salud hasta 2047.

La actual EPA sostiene que las emisiones de las centrales eléctricas “no tienen ningún impacto sustancial en el cambio climático global” y que las plantas que utilizan combustibles fósiles no contribuyen significativamente a la contaminación atmosférica considerada peligrosa bajo la Ley de Aire Limpio.

Además de revocar las normas de 2024, la agencia propone renunciar a su autoridad para regular las emisiones climáticas de las centrales eléctricas. De concretarse esa medida, futuros gobiernos podrían enfrentar mayores restricciones para establecer nuevas regulaciones sobre estas emisiones.

Centrales eléctricas representan una cuarta parte de las emisiones climáticas de EE. UU.

Las centrales eléctricas constituyen la segunda fuente más grande de contaminación que calienta el planeta en Estados Unidos, después del transporte, y representan cerca del 25 % de las emisiones climáticas del país.

La derogación no elimina todas las regulaciones ambientales aplicables a estas instalaciones. Permanecen vigentes determinados límites para contaminantes como el mercurio y el plomo, aunque esas normas también han sido modificadas durante el actual proceso de desregulación.

La decisión se produce mientras la administración Trump promueve un mayor uso del carbón, considerado el combustible fósil con mayores emisiones contaminantes.

El Gobierno ha ordenado que algunas centrales de carbón continúen operando después de las fechas previstas para su retiro y en junio anunció más de US$100 millones en fondos federales para dos nuevas plantas de carbón con tecnología de captura de carbono.

Organizaciones ambientalistas anuncian acciones legales

La decisión ha sido cuestionada por organizaciones ambientalistas, que anunciaron su intención de impugnarla ante los tribunales.

“El Gobierno de Trump está entregando a la industria de los combustibles fósiles una licencia para seguir contaminando”, afirmó Holly Bender, directora de programas del Sierra Club.

Rachel Cleetus, directora sénior de políticas del Programa de Clima y Energía de la Unión de Científicos Preocupados, acusó al Gobierno de priorizar a la industria de combustibles fósiles frente a consideraciones de salud pública.

Meredith Hankins, directora jurídica federal para asuntos climáticos del Consejo para la Defensa de los Recursos Naturales, también cuestionó la medida.

“Al derogar estas normas, la EPA de Trump está enterrando la cabeza en la arena e ignorando la realidad del cambio climático”, declaró.

Medida llega en medio de cambios en el sector energético

La administración Trump sostiene que el impulso al carbón y otros combustibles fósiles forma parte de una estrategia para reforzar la confiabilidad de la red eléctrica, ante el incremento de la demanda provocado por centros de datos, la industria y la electrificación.

Sin embargo, algunos especialistas sostienen que una mayor participación del carbón no necesariamente se traducirá en menores precios de electricidad, debido a que la generación con carbón puede resultar más costosa que la producida mediante gas natural y fuentes renovables.

La derogación también genera incertidumbre para las empresas eléctricas debido a las posibles impugnaciones judiciales. Carrie Jenks, directora ejecutiva del Programa de Derecho Ambiental y Energético de la Facultad de Derecho de Harvard, señaló que las compañías tendrán que evaluar distintos escenarios mientras se define el futuro legal de la medida.

El cambio ocurre después de un verano que, según el material proporcionado, fue el más caluroso registrado en Estados Unidos y estuvo acompañado por incendios forestales, inundaciones y episodios de temperaturas extremas.

La medida forma parte de una serie de acciones de la EPA durante la administración Trump, que incluyen la eliminación de la conclusión científica de 2009 según la cual el dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero representan una amenaza para la salud pública, así como la derogación de regulaciones sobre emisiones climáticas de vehículos aprobadas durante el Gobierno de Biden.

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