Por: DW
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, advirtió este lunes, en referencia al paro nacional convocado para el miércoles, que «quien pretenda incendiar» el país con protestas violentas se va a topar con su «determinación».
En una intervención en televisión, el presidente aseguró que la protesta pacífica es una «garantía constitucional», pero que ese derecho «no autoriza agredir a otros ciudadanos, destruir bienes, amenazar a trabajadores, ni impedir el acceso de ambulancias y servicios de emergencia».
«Frente a hechos que constituyan delitos, las autoridades actuarán conforme a la ley», aseguró refiriéndose a la protesta convocada para el miércoles, pero poco después de referirse al nuevo Decreto de Protesta Social, que reduce el ámbito de lo tolerado en manifestaciones.
Además, acusó a los convocantes, entre quienes se encuentran sindicatos y grupos políticos opositores, de buscar «causar el caos» y «desestabilizar el Gobierno».
«Son los mismos que dejaron al país quebrado, a puertas de un apagón, con la salud en cuidados intensivos, con la soberanía energética comprometida y con los recursos públicos depredados y saqueados», apostilló el mandatario.
«Son instigadores de la maldad y no luchadores por la libertad. Y si pretenden incendiar a Colombia, se van a encontrar con la determinación del tigre (apodo con el que se refiere a sí mismo) y su Gobierno para hacer lo que en derecho corresponde, que es defender la vida, honra y bienes de todos los colombianos», afirmó.
Sobre el Decreto de Protesta Social, que ha generado controversia en el país aún antes de su presentación -prevista para esta semana-, De la Espriella aseguró que no va a dar espacio a «quien destruye y hace terrorismo urbano».
Decreto Antiterrorista
«Nunca más un bloqueo permanente de una carretera. Nunca más un carril de Transmilenio (servicio de autobús urbano) convertido en trinchera. Agredir a una persona, lanzar objetos para herir, retener a alguien o usar a un niño en una protesta no es protesta, es un delito y se trata como tal», apuntó el presidente.
De la Espriella también se alegró de la próxima tramitación del polémico Decreto Antiterrorista que su Gobierno lleva esta semana al parlamento y que, entre otras cuestiones, crea «un registro de organizaciones terroristas», permite congelar bienes y endurece los ataques a la Fuerza Pública.
«Necesitamos una vacuna (contra los grupos armados) y esa vacuna es el estatuto antiterrorista», zanjó el presidente.
Añadió que su «ofensiva» contra las guerrillas, los paramilitares, los narcotraficantes y otros grupos criminales está dando resultado y aseguró que, en los dos meses que lleva en la Presidencia, el país ha incautado 125 toneladas de cocaína, 60 de marihuana, 1.092 kilos de heroína y 3.456 armas de fuego.
Además, ha detenido a 876 presuntos integrantes de estos grupos y ha matado a otros 70 en distintas operaciones.
Frente a quienes dudan de su fórmula de mano dura, quienes cuestionan posibles excesos y violaciones de derechos humanos, De la Espriella sentenció: «Quienes se quejan de la aplicación de la ley a los bandidos no son más que sus cómplices digitales y de opinión».

