¿Qué está pasando en Kazajistán? El Gobierno apunta a una revolución financiada por Estados Unidos

¿Qué está pasando en Kazajistán? El Gobierno apunta a una revolución financiada por Estados Unidos
¿Qué está pasando en Kazajistán? El Gobierno apunta a una revolución financiada por Estados Unidos

Por: ASIA News

Rusia confirmó que intervendrá militarmente al país para contener las protestas que el gobierno asegura que están promovidas por la Casa Blanca, en respuesta al conflicto entre Putin y Ucrania.

Las protestas son raras en Kazajistán, y el Año Nuevo es un momento aún más raro para manifestaciones, ya que las temperaturas pueden descender por debajo de cero. Pero los kazajos empezaron el 2022 con las protestas más fuertes de su historia, solo comparables con las movilizaciones que terminaron con la República Socialista Soviética de Kazajistán en 1990.

En cuestión de días, los manifestantes pasaron de ocupar algunas plazas a ocupar oficinas gubernamentales y aeropuertos enteros. El país está atravesando una profunda crisis económica y alta inflación producto de la inestabilidad política que generó la salida de Nursultán Nazarbáyev del poder en 2019.

Ya desde antes de la pandemia, el actual presidente Kasim-Yomart Tokáev está tratando de contener la brutal recesión que azota al país, pero el coronavirus expuso la débil economía kazajstana, basada en la exportación de petróleo y minerales, y en los subsidios de Rusia.

Las causas

La caída del precio del petróleo en la pandemia, producto de la caída de la demanda por las cuarentenas, destruyó el principal ingreso de Kazajistán. Además, la crisis económica en Rusia, llevó a que el Kremlin debiera reducir la asistencia financiera al gobierno de Tokáev.

Esto generó un caldo de cultivo para un descontento social generalizado, que terminó de estallar cuando Tokáev anunció que quitaría los congelamientos de precios al combustible que tuvo que instaurar a principios del año pasado, luego de que la gente se acostumbrara a los precios baratos del 2020.

El precio del gas licuado de petróleo (GLP), que la mayoría de los kazajos utilizan como combustible para automóviles, aumentó un 100% en cuestión de días, sobrepasando cualquier “aumento gradual de precios” que había prometido el presidente en cadena nacional.

Las protestas primero estallaron en la ciudad occidental de Zhanaozen, el pasado 2 de enero, pero las manifestaciones se han extendido a todo el país, incluso la capital Nursultán o la ciudad más poblada Almatíprovocando la protesta más extendida geográficamente en la historia del país.

El gobierno asegura que las protestas son financiadas por Estados Unidos

Aunque el gobierno anunció este martes a la noche que los precios del combustible se reducirán a un nivel incluso más bajo que antes del aumento, y hoy a la mañana el presidente destituyó su gabinete, las protestas continúan y son cada vez más violentas.

Los kazajos han tomado múltiples edificios del gobierno, incluso aeropuertos, y combaten a los tiros con la policía y el Ejército, que ya no da abasto. Kazajistán tiene una profunda cultura en favor de la portación de armas de fuego, y gran parte de la población está armada.

El presidente Tokáev dio una conferencia en la que marcó un cambio de discurso. Si bien en un primer momento trató de negociar con los manifestantes, hoy asegura que las protestas están financiadas por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, y le pidió a Rusia que intervenga para evitar un colapso del país.

A su vez, dio la orden de “exterminar” a los manifestantes armados, y prometió que no dejará que el país caiga en una revolución que destruya al país. “Inteligencia nos informa que participantes arrestados en los disturbios en Almaty han sido entrenados en el extranjero y los disturbios son un acto de agresión extranjera contra Kazajistán“, aseguró el mandatario.

El presidente Tokáev en conferencia de prensa.

Rusia intervendrá Kazajistán para frenar las protestas

Moscú respondió al pedido del gobierno kazajo, y enviará “tropas de paz” a su país satélite. La Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), una alianza de RusiaArmeniaBielorrusiaKazajistánKirguistán y Tayikistán, enviaría fuerzas para “estabilizar” el país de Asia Central.

Los acontecimientos en Kazajistán se producen en un momento en el que todos los ojos estaban puestos en una posible intervención rusa en Ucrania, y los medios locales dicen sin tapujos que esta es una jugada de la Casa Blanca para devolverle las amenazas a Rusia.

Desestabilizar Kazajistán, un país potencia en la producción de combustibles fósiles y todo tipo de minerales, que funciona desde la década del 90 como una fábrica de estos productos para Rusia, pone contra las cuerdas al presidente Vladimir Putin, quien en estas circunstancias no puede planificar ningún ataque a Ucrania.

El Antiguo Régimen

El canto “¡Shal ket!” (“¡Los viejos deben irse!”) se ha convertido en el lema de los manifestantes en todo Kazajistán. Esta frase se debe a que para los protestantes, el cambio de gobierno no terminó con el régimen de Nursultán Nazarbáyev, quien gobernó el país desde su origen en 1991 hasta el 2019.

Nazarbáyev renunció oficialmente como presidente en 2019 y fue reemplazado por su mano derecha, Kasim-Yomart Tokáev. Sin embargo, Nazarbáyev nunca se alejó de la política y unos meses después asumió el cargo de Jefe del Consejo de Seguridad, uno de los puestos más importantes del Gabinete, y quedó claro que el antiguo gobernante seguía moviendo los hilos del país.

Todos en el país entienden que Tokáev es solo un títere y que no tiene ningún poder político e influencia dentro del país. Los cánticos se refieren a todo el sistema que construyó Nazarbáyev, su régimen”, dijo Bota Jardemalie, un activista político opositor, que debió exiliarse del país por sus críticas al ex presidente, y recibió asilo político en Bélgica en 2013.

“Con ese canto hablan de los miembros de su familia, que están todos en el Gobierno. Sus hijas, que el país desprecia, su yerno Timur Kulibáev, que tiene el monopolio en todos los sectores de la economía, especialmente el petróleo y el gas, y todos entienden que es el monopolio el que está detrás de las subidas en los precios del gas“, mencionó.

Nazarbáyev sigue moviendo los hilos de Kazajistán.

La historia de siempre: Un gobierno popular cae en la comodidad de una dictadura

Desde su independencia, Kazajistán ha sido una de las pocas historias de éxito de la transformación postsoviética. Rica en recursos naturales, incluidos petróleo, gas, cobre, carbón y uranio, y con una población profesionalizada para operar estas industrias, estaba bien situada para prosperar sin su antiguo patrón soviético.

Durante la década del ’90, el eslogan de Nazarbáyev era “la economía primero“. En su momento, permitió que las empresas privadas se desarrollaran, con un competitivo sector privado y libre mercado, mientras afianzaba su control político para dominar el Parlamento.

Pero cuando consolidó la hegemonía de su partido, el Nur Otánempezó a hacerse cargo de la economía sector por sector. Su familia rápdiamente avanzó sobre la industria del petróleo y el gas y otros recursos naturales, pero pronto comenzaron a tomar control de otras industrias como la construcción, la banca, las telecomunicaciones y el comercio minorista.

Si bien Kazajistán vio protestas en 2016 y luego en 2019, donde Nazarbáyev salió de la presidencia, esta vez los las manifestaciones son varias veces más numerosos y parecen decididos a derrocar lo que ven como el régimen de Nazarbáyev en su totalidad, incluso con armas de fuego, en algo que se parece más a una guerra civil, que a una protesta.

Los precios del combustible fueron solamente un catalizador que desencadenó protestas masivas por agravios prolongados en un país plagado de corrupción, falta de opciones políticas y libertades civiles y donde la gente común a menudo lucha para llegar a fin de mes mientras la élite lleva una vida lujosa.