Por Redacción YSKL
Una jueza federal ordenó restricciones a la actuación de agentes federales en Minnesota en el contexto de las protestas contra la Operation Metro Surge, al establecer que no pueden arrestar ni tomar represalias contra manifestantes pacíficos, ni detener a personas en sus vehículos sin una causa justificada.
La decisión judicial se produce mientras el Departamento de Justicia investiga a autoridades estatales y municipales por una presunta obstrucción a la labor federal.
Orden judicial delimita la respuesta federal
La magistrada de distrito resolvió que los agentes que participan en el operativo no pueden detener ni arrestar a manifestantes pacíficos ni emplear gas pimienta u otras municiones no letales contra ellos.
Además, la orden señala que no pueden retener a conductores si no existe una “sospecha razonable y fundamentada” de que estén obstruyendo o interfiriendo con las operaciones federales.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) defendió el proceder de sus agentes y aseguró que actúan conforme a su capacitación y utilizan “la cantidad mínima de fuerza necesaria”.
Investigación del Departamento de Justicia
En paralelo, el Departamento de Justicia abrió una investigación contra el gobernador de Minnesota, Tim Walz, y el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, por una posible obstrucción a las fuerzas del orden federales, según fuentes citadas por CNN.
Walz no confirmó la investigación, pero acusó al gobierno federal de “instrumentalizar el sistema de justicia”, mientras que Frey afirmó que “no se dejará intimidar”.
Hasta ahora, el Departamento de Justicia no ha emitido comentarios oficiales.
Contexto en las calles y presencia federal
Las protestas han disminuido en intensidad en los últimos días debido a las bajas temperaturas y fuertes vientos en Minneapolis y St. Paul, con sensaciones térmicas por debajo de cero.
Cabe señalar que el DHS mantiene presencia en la ciudad y reportó que 12 personas fueron arrestadas el jueves por la noche en Minneapolis.
“Anoche en Minneapolis, 12 agitadores anti-ICE fueron arrestados por agredir a las fuerzas del orden”, publicó el DHS en X, al recordar que agredir a agentes federales o dañar propiedad federal constituye un delito federal.
Un día después, manifestantes volvieron a concentrarse en el Edificio Federal Bishop Henry Whipple, donde previamente agentes federales utilizaron gas lacrimógeno y granadas de aturdimiento para dispersar a la multitud.
Denuncias de perfilamiento racial y respuesta oficial
Durante una audiencia pública organizada por congresistas demócratas, legisladores y residentes denunciaron que ciudadanos estadounidenses estarían siendo detenidos por su origen étnico.
La representante Betty McCollum afirmó que “los habitantes de Minnesota están siendo víctimas de perfiles raciales a gran escala”.
Representantes de la comunidad somalí-estadounidense también expresaron preocupación. Jaylani Hussein, director ejecutivo de CAIR Minnesota, señaló: “Pertenecemos a este lugar porque somos estadounidenses”.
El DHS rechazó esas acusaciones y aseguró que las detenciones se basan en el estatus migratorio. “Lo que convierte a alguien en objetivo de las autoridades de inmigración es su estatus migratorio ilegal en Estados Unidos, no su color de piel, raza u origen étnico”, indicó un portavoz, al añadir que las actuaciones se rigen por la “sospecha razonable” contemplada en la Cuarta Enmienda.
Llamados a la calma y debate legal abierto
Tras la audiencia, la representante Kelly Morrison pidió mayor transparencia sobre las detenciones, incluyendo quiénes están siendo arrestados y bajo qué cargos, e instó a los residentes a documentar los operativos sin infringir la ley ni escalar los enfrentamientos.
Mientras tanto, el presidente Donald Trump mencionó la posibilidad de invocar la Ley de Insurrección, aunque aclaró que “no creo que haya ninguna razón en este momento para usarla”.
El fiscal general de Minnesota solicitó al juez reconsiderar una orden de restricción temporal, citando mensajes de la Casa Blanca sobre esa eventualidad.
Las protestas, según autoridades locales, podrían continuar durante el fin de semana en un escenario marcado por el frío extremo, la vigilancia federal y un proceso judicial en curso que delimita el alcance de las operaciones en las calles de Minnesota.


















