Por Redacción YSKL
Existe una relación entre el consumo de alimentos ultraprocesados y el aumento de grasa dentro de los músculos, incluso en personas sin signos previos de osteoartritis de rodilla, según un estudio publicado en la revista Radiology.
El análisis incluyó resonancias magnéticas de 615 personas, con una edad promedio de 60 años, y evaluó la calidad muscular en relación con su dieta.
El autor principal, Thomas Link, señaló que “cuanto más alimentos ultraprocesados consumía una persona, más grasa intramuscular tenía en los músculos del muslo, independientemente de la ingesta calórica”.
Hallazgos en la calidad muscular
Los resultados mostraron casos como el de una mujer de 62 años cuya dieta estaba compuesta en un 87 % por ultraprocesados, en la que se observó una alta infiltración de grasa en el músculo.
Según la investigadora Zehra Akkaya, su alimentación incluía “cereales fríos, dulces de chocolate o barras de caramelo, refrescos regulares o bebidas azucaradas embotelladas”.
Otro caso, con menor consumo de estos productos (alrededor del 29 %), también presentó grasa intramuscular, aunque en menor grado.
Akkaya advirtió que fue “especialmente preocupante” porque los participantes “no presentaban signos de osteoartritis de rodilla” al momento del estudio, pero ya evidenciaban deterioro en la calidad muscular.
Relación con enfermedades articulares
El estudio plantea que la acumulación de grasa dentro del músculo puede afectar su funcionamiento. Akkaya explicó que “los músculos del muslo son cruciales para la estabilidad de la articulación de la rodilla”, por lo que la pérdida de fuerza incrementa la carga sobre la articulación.
Además, la radióloga Miriam Bredella indicó que este fenómeno no se limita a una zona específica.
“Es un proceso sistémico”, que puede observarse en otras áreas del cuerpo como pantorrillas, abdomen o hombros.
Bredella añadió que la debilidad muscular asociada puede influir en otros contextos clínicos, indicando que “si te sometes a una cirugía, es un predictor negativo de los resultados”.
Alcances y limitaciones
Los autores aclaran que el estudio no establece causalidad directa.
Bredella indicó que “se trata de una asociación fuerte”, aunque aún no se determina cuánto tiempo de consumo es necesario para generar estos efectos ni si son reversibles al modificar la dieta.
No obstante, sostuvo que cambios en el estilo de vida pueden influir en la mejora de la calidad muscular, ya que “si tienes infiltración grasa en el músculo y comienzas a hacer ejercicio y a comer de forma saludable, definitivamente puedes mejorar”.
Recomendaciones generales
El estudio retoma sugerencias de especialistas orientadas a reducir riesgos. En el ámbito físico, Link indicó que “no recomendamos ejercicios de alto impacto”, y destacó opciones de bajo impacto y entrenamiento de fuerza.
En cuanto a la alimentación, Bredella recomendó priorizar alimentos menos procesados y advirtió que “recurrir a barras de proteína ultraprocesadas y suplementos no es la solución”, ya que muchos contienen altos niveles de azúcar.
Los datos se suman a otras investigaciones que han vinculado los alimentos ultraprocesados con obesidad y enfermedades crónicas, en un contexto donde más del 50 % de las calorías consumidas por adultos en Estados Unidos proviene de este tipo de productos.


















