Feligresía católica participó en misa de dedicación de la iglesia Virgen de Fátima

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Por: Redacción YSKL. –

En el marco de la conmemoración del Día de la Virgen de Fátima, cientos de fieles católicos y miembros de los Heraldos del Evangelio participaron en la misa de dedicación de la iglesia Virgen de Fátima, ubicada en el kilómetro 8 de la prolongación del bulevar Constitución, en San Salvador. La ceremonia religiosa estuvo marcada por una solemne liturgia, acompañada de música sacra y momentos de oración, en un acto considerado de gran relevancia para la comunidad católica del país.

La eucaristía fue presidida por el obispo auxiliar de San Salvador, Óscar Álvarez Orellana, quien dirigió el rito de dedicación del templo, mediante el cual el recinto quedó oficialmente consagrado para el culto divino y destinado de forma permanente a las celebraciones de la fe católica.

Durante la ceremonia participó el coro del seminario de los Heraldos del Evangelio, proveniente de São Paulo, que interpretó música sacra creada para el culto divino y la oración, acompañando los distintos momentos de la liturgia.

Uno de los momentos centrales de la dedicación fue la unción del altar, rito mediante el cual el templo quedó reconocido para la celebración de la Eucaristía, marcando el carácter sagrado del lugar. En la tradición católica, la dedicación de un templo constituye uno de los actos litúrgicos más importantes, ya que representa la consagración oficial de una iglesia como casa de oración para los fieles.

En la misa participaron el presidente de la república, Nayib Bukele; la primera dama, Gabriela de Bukele; así como doña Olga Ortez de Bukele y Karim Bukele.

Los Heraldos del Evangelio otorgaron al mandatario una placa conmemorativa durante el acto de dedicación del templo consagrado en honor a la Virgen de Fátima, como muestra de agradecimiento, aprecio y acompañamiento al proyecto de edificación de la iglesia.

La construcción del templo inició en 2020 y, según los organizadores, ha avanzado gracias a donaciones de fieles católicos, familias, empresas y otras entidades. Actualmente, la estructura alcanza aproximadamente 85 metros de largo, 35 metros de ancho y 37 metros de altura. El diseño incluye columnas, capillas laterales, vitrales y espacios destinados a la liturgia.

Entre los elementos destacados del recinto se encuentran el Sagrario con el Santísimo Sacramento y la imagen peregrina de la Virgen de Fátima ubicada en el altar principal. El proyecto contempla además la construcción de tres torres principales que elevarán la estructura hasta los 70 metros de altura, así como otros detalles pendientes en el interior del templo.

De acuerdo con lo informado por los Heraldos del Evangelio, la iglesia continuará abierta al público con celebraciones eucarísticas los domingos a las 9:00 de la mañana, 11:00 de la mañana y 5:00 de la tarde. La organización indicó que el propósito es que el templo se convierta en un espacio de encuentro y oración para las familias salvadoreñas.

Devoción a la Virgen de Fátima

La advocación de Virgen de Fátima es una de las más reconocidas dentro de la iglesia católica y tiene su origen en las apariciones marianas reportadas en 1917 en Fátima, donde, según la tradición católica, la Virgen María se manifestó a los pastorcitos Lucía dos Santos, Francisco Marto y Jacinta Marto.

Las apariciones ocurrieron entre mayo y octubre de ese año y dieron lugar a un movimiento de devoción que con el tiempo se expandió a distintos países del mundo. La iglesia católica reconoció oficialmente las apariciones en 1930, consolidando a Fátima como uno de los principales centros de peregrinación mariana.

La devoción a la Virgen de Fátima se caracteriza por el llamado a la oración, la penitencia y la conversión espiritual. Cada 13 de mayo, miles de fieles participan en procesiones, vigilias y celebraciones religiosas en diversos países para conmemorar la fecha de la primera aparición.

Actualmente, el Santuario de Fátima en Portugal recibe millones de peregrinos cada año y la imagen de la Virgen de Fátima ha sido llevada a diferentes continentes como símbolo de fe y unidad para los católicos. En América Latina, la advocación mantiene una amplia presencia en parroquias, capillas y comunidades religiosas dedicadas a su veneración.