Por: Redacción YSKL
El sector agropecuario de El Salvador enfrenta un escenario crítico debido a las irregularidades climáticas que amenazan el ciclo de siembra de este año. Aunque a nivel nacional ya se han sembrado aproximadamente 50,000 manzanas de maíz y frijol —principalmente en la zona occidental—, los productores de la franja central del oriente del país continúan esperando la llegada de las lluvias.
La disparidad en las condiciones climáticas ha generado que solo el 25% de los agricultores a nivel nacional hayan logrado sembrar sus tierras, dejando a más de un 60% en una situación de paralización forzosa ante la falta de humedad necesaria en los suelos.
Mateo Rendón, coordinador nacional de la Mesa Agropecuaria Rural e Indígena, calificó la situación actual como un fenómeno sin precedentes recientes en el país. «Como este es un año raro, atípico, no hemos tenido uno parecido en los últimos 30 años», advirtió el dirigente, tras explicar que las agencias de investigación climática prevén un período de lluvias que se limitará estrictamente entre el 20 de abril y mediados de julio. Ante este panorama, organizaciones de productores, en coordinación con el Ministerio de Agricultura, han incentivado la siembra inmediata en las zonas que sí cuentan con las condiciones mínimas, bajo el criterio técnico de que «cada agricultor ha sembrado de acuerdo a su humedad y de acuerdo a las zonas donde está lloviendo». Hasta el momento, se reportan siembras exitosas realizadas en la última semana de abril en localidades como Ahuachapán, Morazán, Cuscatlán, Usulután, La Paz y Sonsonante.
El mayor temor de los productores radica en los meses posteriores, ya que las proyecciones climáticas apuntan a una severa escasez de agua que podría prolongarse durante agosto y septiembre. Rendón detalló que, inmediatamente después de que finalice el corto período de lluvias el 15 de julio, iniciará una canícula de entre 15 y 20 días; sin embargo, el riesgo principal es la llegada posterior de un fenómeno climático extremo. «Las agencias de investigación del clima concuerdan que después de la canícula nos entre el Súper Niño. Hay una falla en todo el Pacífico que va a generar una sequía profunda, fuerte… posiblemente la sequía de julio, la canícula de julio, se una con este Súper Niño», manifestó. De cumplirse este pronóstico, las cosechas de las primeras siembras, estimadas para salir a finales de julio, correrían peligro.
A pesar de que el oriente del país es la región más afectada por la falta de precipitaciones —con excepción del norte de Morazán—, el sector mantiene la meta de alcanzar la siembra de unas 450,000 manzanas a nivel nacional si las condiciones mejoran. Rendón enfatizó que no se está empujando a los trabajadores de la tierra a tomar riesgos innecesarios, asegurando que «a nadie se le ha pedido que siembre en seco» y que los agricultores saben bien que se requieren al menos 25 centímetros de humedad para iniciar el proceso.
Para mitigar el impacto de la crisis y asegurar el abastecimiento, las autoridades y los productores ya trabajan en un plan de contingencia junto al Ministerio de Medio Ambiente y la ASA. Este «Plan B» contempla el uso de achicadoras, el aprovechamiento de ríos, la implementación de punteras y la activación de distritos de riego, con el firme objetivo de evitar el desabastecimiento en el país, bajo la consigna de «producir al menos lo que nos comemos».

















