Por Redacción YSKL
El Secretario General del FMLN, Manuel «El Chino» Flores, se pronunció sobre la subasta de las instalaciones de la sede del partido en Ayutuxtepeque, que tuvo lugar el 30 de enero de 2025. Esta acción fue resultado de demandas interpuestas por empleados del partido que no recibieron indemnización.
Flores explicó que «sencillamente fue una acción jurídica que se completó a través de una acción para indemnizar a los trabajadores que venían de hace varias gestiones», destacando que se indemnizó a más del 90% de los 117 empleados afectados.
El dirigente del FMLN aclaró que la falta de recursos fue la razón detrás de la subasta, señalando que «no era mi gestión; la gestión anterior tuvo que hacer acciones como la venta de algunos inmuebles y algunos vehículos para poder solventar porque era demanda». Flores enfatizó que el partido depende de las contribuciones de su militancia y que actualmente solo cuenta con una diputada y 22 concejales.
Asimismo, asumió la responsabilidad como secretario general, afirmando que «voy a limpiar este partido, lo voy a transparentar» y que no tiene «absolutamente nada que ver» con la subasta.
En ese sentido, aseguró que el FMLN, al defender los derechos de los trabajadores, también debe cumplir con sus demandas. Mencionó que hay jurisprudencia sobre el caso, aclarando que la situación se remonta a la época del exsecretario Eduardo González.
El pronunciamiento de Flores se enmarca en un comunicado del Comité Distrital del FMLN de Ayutuxtepeque, que indicó que las demandas no fueron atendidas por la anterior Dirección Nacional del partido. El Comité informó que «como consecuencia, nuestro local fue embargado y será subastado para cumplir con las indemnizaciones exigidas por los empleados». A pesar de los esfuerzos de la Directiva Municipal para resolver el embargo, no se lograron resultados.
El Comité también recordó que la construcción del local fue posible gracias a la organización de la militancia de Ayutuxtepeque, quienes aportaron materiales y mano de obra, lamentando que «todo este esfuerzo realizado se pierde con el embargo y la posterior subasta del local».

















