Por Redacción YSKL
La Cámara Salvadoreña de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios (CAMPO) consideró que la reforma que permite la comercialización de productos lácteos elaborados con leche en polvo reconstituida podría sustituir la dependencia de las importaciones de lácteos provenientes de Nicaragua por compras de leche en polvo a otros mercados, sin resolver, a su juicio, el déficit de producción nacional.
El presidente de la gremial, Luis Treminio, sostuvo que el principal reto del sector es incrementar la producción de leche en el país y no modificar el origen de las importaciones.
“El problema principal aquí es el problema de producción”, afirmó este lunes, en la entrevista Diálogo.
Según explicó, aunque la medida podría reducir las compras de lácteos provenientes de Nicaragua, El Salvador continuaría dependiendo del mercado internacional.
“Posiblemente sí, pero vamos a depender de otros mercados”, señaló, al mencionar países como Nueva Zelanda, Estados Unidos, México y Australia como potenciales proveedores de leche en polvo.
Aspectos señalados por CAMPO
La gremial expuso que, desde su perspectiva, la reforma podría generar los siguientes efectos:
- Sustituir importaciones de lácteos de Nicaragua por importaciones de leche en polvo.
- Incrementar la competencia entre la leche fluida nacional y la leche en polvo, que consideran de menor costo.
- Mantener la dependencia de mercados internacionales para el abastecimiento.
- Plantear desafíos para los pequeños productores y elaboradores artesanales de lácteos.
Competencia con la producción nacional
Treminio manifestó que la utilización de leche en polvo para elaborar productos lácteos colocaría en desventaja a los productores nacionales de leche fluida debido a la diferencia de costos.
“La leche en polvo es mucho más barata que la leche fluida. Por lo tanto, no va a haber capacidad de los ganaderos de competir contra esa situación”, expresó.
Añadió que, desde la perspectiva de CAMPO, una alternativa habría sido impulsar medidas orientadas a incrementar la producción nacional de leche para reducir el déficit existente y fortalecer el abastecimiento interno.
El dirigente indicó que el consumo nacional de lácteos supera los 14 millones de quintales, mientras que la producción nacional ronda los 8 millones de quintales.
“Tenemos un déficit de aproximadamente 6 millones de quintales de lácteos”, afirmó, señalando que ese volumen es cubierto principalmente con importaciones.
Seguridad y soberanía alimentaria
Treminio diferenció los conceptos de seguridad alimentaria y soberanía alimentaria, al sostener que las políticas deberían priorizar el fortalecimiento de la producción local.
“Aquí están diciendo que lo que quieren es cambiar de mercado, ya no quieren depender de Nicaragua, sino simplemente depender de otro mercado”, dijo.
También señaló que, a juicio de la gremial, la estrategia debería enfocarse en crear condiciones para que los productores nacionales incrementen su capacidad de producción y reduzcan la necesidad de importar leche o derivados.
Consultado sobre los posibles beneficios de la reforma para el sector ganadero, respondió que “para los ganaderos, consideramos que no”, insistiendo en que las medidas de apoyo deberían orientarse a fortalecer la producción nacional antes que ampliar las opciones de importación.
La posición de CAMPO contrasta con la expresada previamente por la Asociación Salvadoreña de Ganaderos e Industriales de la Leche (ASILECHE), que sostuvo que la reforma fortalecerá la seguridad alimentaria, mantendrá la compra de leche fresca a productores nacionales y armonizará la normativa salvadoreña con la regulación vigente en otros países de Centroamérica.

