Por: DW
«El régimen militar paquistaní llevó a cabo una vez más bombardeos (…) y aunque las cifras pueden variar, han matado aproximadamente a más de 30 personas, incluidos mujeres y niños, y han herido a más de 40», afirmó el portavoz del Comando Provincial de la Policía de Paktia, Munib Zadran, en Afganistán.
Afganistán calificó la ofensiva paquistaní como un «crimen»
Los últimos ataques paquistaníes contra territorio afgano comenzaron sobre las 23:00 hora local del domingo (18:30 GMT) y alcanzaron la provincia oriental de Paktia, así como otras áreas en la vecina provincia de Kunar, informaron los talibanes.
«Tan pronto como ocurrieron los bombardeos, corrimos al hospital. Se trajeron aproximadamente 11 cadáveres y más de 70 heridos», detalló a EFE un médico del Hospital Provincial de Paktia, bajo condición de anonimato y añadió que «entre los heridos hay jóvenes, mujeres y niños».
El principal portavoz del Gobierno talibán, Zabihullah Mujahid, condenó los ataques a través de un comunicado en X, en el que aseguró que los proyectiles impactaron directamente sobre zonas residenciales y calificó la ofensiva paquistaní como un «crimen» y un «acto de barbarie».
Pakistán alega respuesta a «múltiples incidentes terroristas»
Islamabad, por su parte, aseguró que la operación militar fue en respuesta a «recientes y múltiples incidentes terroristas» dentro de Pakistán, mediante una ofensiva terrestre «seguida de ataques selectivos en la región fronteriza contra los escondites y refugios de terroristas pertenecientes a Jamaat-ul-Ahrar y Fitna al Khwarij, abatiendo a 29 de ellos», indicó en X el ministro de Información, Attaullah Tarar.
Además de los bombardeos, las tropas paquistaníes llevaron a cabo una operación terrestre en el distrito fronterizo de Bajaur, donde abatieron a cuatro insurgentes, incluido un alto comandante, según Islamabad.
El ministro precisó que esta respuesta militar se produjo tras el asalto perpetrado este fin de semana por Jamaat-ul-Ahrar, una facción de los talibanes paquistaníes (TTP), contra un campamento paramilitar de la fuerza especial Rangers en la ciudad de Karachi, donde murieron tres soldados y otros cuatro resultaron heridos.
Relaciones tensas desde 2021
Los lazos entre Pakistán y Afganistán se han tensado desde que los talibanes tomaron el poder en 2021. Islamabad acusa a Kabul de permitir que insurgentes lancen ataques en suelo paquistaní, algo que Afganistán niega y que atribuye a una falta de seguridad interna paquistaní.
En conflicto ha desembocado en dos ocasiones en graves enfrentamientos fronterizos, en octubre de 2025 y febrero de 2026, dejando decenas de soldados muertos y heridos por intercambio de artillería desde ambos lados.
En febrero, el ministro de Defensa de Pakistán declaró públicamente que la paciencia de su país se había agotado y que estaban dispuestos a librar una «guerra abierta» contra el régimen de Kabul si no dejaban de refugiar a los terroristas.

