Por Redacción YSKL
El sangrado menstrual abundante, conocido médicamente como hemorragia menstrual abundante, afecta a entre el 10 % y el 30 % de las mujeres en edad reproductiva, aunque algunos estudios estiman que podría presentarse hasta en la mitad de esta población debido al subregistro y a la dificultad para identificar cuándo el sangrado deja de ser normal.
Especialistas consultados por la BBC señalan que esta condición no solo altera la vida cotidiana, sino que también puede ser un indicador de otros problemas de salud y provocar complicaciones como deficiencia de hierro y anemia si no recibe tratamiento.
La ginecóloga Jackie Maybin, de la Universidad de Edimburgo, considera que el tema ha recibido poca atención científica. “Las mujeres probablemente merecen años, si no décadas, de investigación”, afirmó, al señalar que la producción científica sobre sangre menstrual es muy inferior a la existente sobre otros temas biomédicos.
Diagnóstico basado en el impacto en la vida diaria
Aunque en investigación se considera abundante una pérdida superior a 80 mililitros de sangre por ciclo, coágulos grandes o menstruaciones que superan los siete días, en la práctica clínica el diagnóstico suele basarse en cuánto afecta la calidad de vida de la persona.
La profesora Adwoa Christy, de la Universidad de California en San Francisco, explicó que muchas pacientes desconocen que el volumen de sangrado que presentan no es normal.
“La paciente a veces no se da cuenta de que la cantidad de sangrado que tiene no es normal y que, en realidad, se puede hacer algo”, indicó.
Posibles causas
Los especialistas explican que el sangrado menstrual abundante suele ser un síntoma asociado a otras condiciones, entre ellas:
- Fibromas uterinos.
- Pólipos.
- Endometriosis.
- Trastornos de la coagulación.
- Alteraciones de la ovulación.
- Cáncer.
- Cambios hormonales al inicio de la menstruación o durante la transición hacia la menopausia.
Riesgos para la salud
La pérdida excesiva de sangre puede provocar deficiencia de hierro, una condición relacionada con síntomas como fatiga, mareos, dificultad para concentrarse, caída del cabello y falta de aire. Si no se trata, puede evolucionar hacia una anemia que, en casos graves, requiere transfusiones de sangre.
Según investigaciones citadas por la BBC, más del 40 % de las mujeres con sangrado menstrual abundante presentan deficiencia de hierro.
Impacto en la educación, el trabajo y la vida cotidiana
Investigadores señalan que las consecuencias trascienden el ámbito médico. Emily Young, investigadora de la Universidad Sheffield Hallam, sostuvo que muchas personas organizan su vida en función de sus ciclos menstruales.
“No es solo una molestia. Es tener que estructurar toda tu vida alrededor de tu ciclo menstrual”, afirmó.
Estudios realizados en el Reino Unido indican que adolescentes con esta condición faltan, en promedio, nueve días de clases al año, mientras que mujeres adultas pueden perder el equivalente a 3.6 semanas laborales anuales debido a los síntomas.
Opciones de tratamiento
El tratamiento depende de la causa del sangrado. Entre las alternativas disponibles se encuentran:
- Antiinflamatorios no esteroideos, como ibuprofeno.
- Anticonceptivos hormonales.
- Dispositivos intrauterinos hormonales.
- Ácido tranexámico para reducir el sangrado.
- Cirugías, incluida la histerectomía en casos específicos.
Los especialistas aclaran que algunos medicamentos disminuyen el sangrado, pero no corrigen la causa que lo origina, por lo que el manejo debe individualizarse.
Nuevas investigaciones
Un programa internacional de investigación denominado The Missed Vital Sign, financiado por Wellcome Leap y dirigido por Jackie Maybin, busca reducir el tiempo promedio para diagnosticar esta condición de cinco años a cinco meses.
Entre las líneas de investigación figuran el desarrollo de biomarcadores en el flujo menstrual, sensores inteligentes incorporados en productos menstruales y herramientas basadas en teléfonos inteligentes y dispositivos portátiles para detectar tempranamente el riesgo de deficiencia de hierro.
Los investigadores consideran que mejorar el diagnóstico y tratamiento del sangrado menstrual abundante permitirá reducir sus efectos sobre la salud, la educación y la participación laboral de quienes lo padecen.

