Por Redacción YSKL
La recuperación del trastorno por consumo de alcohol ya no se define exclusivamente por la abstinencia. Aunque dejar de beber sigue siendo una alternativa eficaz para muchas personas, la investigación y los criterios médicos han ampliado la forma de entender la recuperación para incluir, en determinados casos, la reducción del consumo y la remisión de los síntomas del trastorno.
La reciente revelación del actor Brad Pitt de que volvió a consumir alcohol de forma “más moderada”, después de siete años de sobriedad, reavivó el debate sobre la posibilidad de beber nuevamente sin regresar a los patrones problemáticos del pasado.
La controversia también puso sobre la mesa una diferencia entre el enfoque tradicional de organizaciones como Alcohólicos Anónimos (AA) y una concepción más amplia adoptada en los últimos años por parte de la comunidad médica.
La doctora Smita Das, psiquiatra especialista en adicciones de la Universidad de Stanford, explicó que existe “una evolución en el ámbito sanitario” respecto de lo que significa estar recuperado de un problema con el alcohol.
El trastorno por consumo de alcohol tiene distintos niveles
Desde 2013, el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), publicado por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, utiliza el término trastorno por consumo de alcohol (TCA) para sustituir las categorías separadas de “abuso de alcohol” y “dependencia del alcohol”.
El DSM-5 define el TCA como el consumo frecuente o excesivo de alcohol que resulta difícil de controlar y provoca problemas en diferentes ámbitos de la vida. El diagnóstico puede clasificarse como leve, moderado o grave dependiendo de los criterios que una persona haya cumplido durante el último año.
Este cambio permitió considerar la recuperación como un proceso que no necesariamente termina en la abstinencia permanente.
Según Das, la sobriedad “forma parte de la definición de recuperación, pero no lo es todo”, porque una persona también puede alcanzar la remisión al dejar de cumplir los criterios del trastorno y reducir el consumo excesivo.
Qué contempla la definición de recuperación
En 2022, investigadores del Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo de Estados Unidos (NIAAA) publicaron una propuesta para definir de manera operativa la recuperación del TCA.
El concepto contempla tanto la remisión del trastorno como el abandono del consumo excesivo de alcohol.
Las categorías de remisión establecidas por los investigadores son:
- Remisión inicial: hasta tres meses sin cumplir criterios de TCA, salvo el deseo intenso de consumir alcohol.
- Remisión temprana: entre tres meses y un año.
- Remisión sostenida: entre uno y cinco años.
- Remisión estable: más de cinco años.
Para establecer el consumo excesivo, el trabajo del NIAAA utiliza como referencia no superar cuatro bebidas estándar en un día o 14 a la semana para los hombres, y tres al día o siete a la semana para las mujeres.
Los investigadores también incorporaron otros aspectos de la recuperación, como las necesidades básicas, el apoyo social, la espiritualidad y la salud física y mental.
George Koob, director del NIAAA y autor principal del estudio, explicó que anteriormente no existía una definición cuantificable que permitiera estudiar de forma sistemática “qué constituye la recuperación, cuánto dura y, lo que es más importante, cómo mejorarla”.
La abstinencia continúa siendo una alternativa para muchas personas
La ampliación del concepto de recuperación no significa que beber alcohol nuevamente sea apropiado para todas las personas que han tenido un TCA.
Los investigadores del NIAAA señalan que la abstinencia está asociada con los mayores avances en salud física, calidad de vida y funcionamiento psicosocial. Al mismo tiempo, existen evidencias de que reducir el consumo excesivo también puede producir mejoras significativas y duraderas.
Un estudio de 2019 encontró resultados similares en determinados indicadores de salud y funcionamiento entre personas que alcanzaron la abstinencia y aquellas que lograron la remisión del consumo excesivo.
Sin embargo, una investigación publicada en 2025 sobre intentos de recuperación encontró que quienes continuaban bebiendo tenían mayor probabilidad de experimentar una recaída.
Además, desde la perspectiva de la salud general, los expertos señalan que ninguna cantidad de alcohol puede considerarse beneficiosa, debido a su relación con riesgos como cáncer, hipertensión, accidente cerebrovascular y demencia.
“Una vez alcohólico, siempre alcohólico”
La idea de que una persona con antecedentes de TCA nunca puede volver a beber procede en buena medida de la tradición de los programas de abstinencia, especialmente de Alcohólicos Anónimos, organización fundada en 1935.
El psiquiatra Michael Joshua Ostacher, integrante del Consejo de Psiquiatría de las Adicciones de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, explicó que “‘alcohólico’ es un término adoptado por Alcohólicos Anónimos para identificar a sus propios miembros”.
Para Das, la expresión “siempre alcohólico” está “clínicamente desactualizada”, aunque también puede funcionar como un límite que ayude a algunas personas a evitar situaciones de riesgo.
AA y los programas de 12 pasos han demostrado ser útiles para numerosas personas. Según datos de la propia organización, en 2021 contaba con cerca de dos millones de miembros y más de 120.000 grupos en todo el mundo.
La recuperación depende de cada caso
La investigación disponible todavía no permite determinar con precisión quién podría volver a consumir alcohol de manera moderada después de haber tenido un TCA.
Das señaló que un consumo ligero o moderado podría ser una alternativa para algunas personas que no tuvieron un trastorno grave, no presentan problemas de salud mental sin tratar, llevan años sobrias o han cambiado las circunstancias que contribuyeron inicialmente a su consumo.
La especialista también advierte que la recuperación puede estar condicionada por factores como la genética, las vulnerabilidades neurológicas, el estrés y otros problemas de salud mental. Alrededor del 50 % de las personas con un trastorno por consumo de sustancias presenta además alguna afección de salud mental, según los expertos citados.
“La adicción no es, universalmente, un estado neurológico fijo e inmutable”, afirmó Das.
La especialista explicó que una persona puede cumplir los criterios de un TCA grave a una edad determinada y posteriormente dejar de cumplirlos como resultado de tratamientos, cambios en el estilo de vida, maduración y años de recuperación. Sin embargo, también existen casos en los que los efectos sobre los circuitos de recompensa y los hábitos pueden persistir.
El seguimiento es clave si una persona decide volver a beber
Cuando una persona que se ha recuperado plantea la posibilidad de volver a consumir alcohol, Das señaló que analiza con ella los motivos, los riesgos y las circunstancias que anteriormente desencadenaron problemas.
Entre las alternativas pueden considerarse bebidas sin alcohol, estrategias para manejar la ansiedad o formas distintas de relajarse.
Si el paciente decide consumir nuevamente, la especialista plantea límites y seguimiento. También revisa los criterios del DSM-5 que la persona cumplía anteriormente para identificar situaciones que podrían favorecer un regreso al consumo problemático.
“Si están muy decididos a volver a beber, entonces conversamos sobre qué medidas van a tomar para intentar reducir las consecuencias que se produjeron anteriormente”, explicó.
Los expertos recomiendan prestar atención a señales como incumplir repetidamente los límites establecidos o hacerlos cada vez más flexibles. Para quienes tienen actualmente problemas con el alcohol, existen tratamientos ambulatorios o residenciales, medicamentos, terapias y grupos de apoyo.
Entre estos últimos también existen programas orientados a la reducción del consumo. Moderation Management, por ejemplo, propone un periodo inicial de 30 días de abstinencia, seguido del análisis de los efectos del alcohol en la vida de la persona, cambios en el estilo de vida y establecimiento de límites de consumo.

