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Síntomas desestimados y diagnósticos tardíos: el sesgo de género que mujeres e investigadoras identifican en la atención médica de Estados Unidos

Por Redacción YSKL

Una nueva encuesta realizada en Estados Unidos encontró que una de cada tres mujeres ha tenido dificultades para conseguir que los profesionales de la salud tomen en serio sus síntomas. Entre quienes reportaron este tipo de experiencias, más de la mitad señaló que sus problemas de salud también afectaron su trabajo y su vida familiar.

El estudio, publicado por Gallup y la organización Pivotal, consultó a 5.200 adultos sobre experiencias negativas con profesionales de la salud durante los últimos cinco años.

Stephanie Marken, investigadora y socia sénior de Gallup, señaló que para muchas mujeres conseguir una consulta médica es “realmente solo la mitad de la batalla”.

Mujeres reportan más experiencias negativas

En total, 51 % de las mujeres encuestadas dijo haber experimentado al menos una de cuatro situaciones: que sus preocupaciones fueran desestimadas, recibir un diagnóstico equivocado o ninguno, no obtener respuestas o instrucciones claras, o recibir consejos contradictorios.

Entre los hombres, la proporción fue de 39 %.

La experiencia más frecuente entre las mujeres fue sentir que los profesionales habían minimizado o desestimado sus síntomas o su dolor. Además, 42 % dijo haber tenido que alzar la voz o abogar por su propia salud para conseguir que sus problemas fueran tomados en serio, frente al 26 % de los hombres.

Las diferencias también se reflejaron en los diagnósticos: según la encuesta, los hombres señalaron haber recibido un diagnóstico más rápido que las mujeres, incluso cuando presentaban la misma afección médica.

El impacto puede extenderse al trabajo y la familia

Las dificultades para recibir atención adecuada no se limitan a la consulta médica. Las mujeres encuestadas reportaron con mayor frecuencia que los hombres efectos negativos de sus problemas de salud en su familia, vida social y carrera profesional.

En los últimos cinco años, 42 % de las mujeres dijo que su salud había limitado de alguna manera su trabajo. La proporción fue mayor entre las mujeres negras, con 49 %, y las mujeres hispanas, con 45 %.

Renee Wittemyer, vicepresidenta de Pivotal, señaló que estas experiencias pueden convertirse en obstáculos para aprovechar oportunidades laborales y personales.

“Los problemas de salud persistentes se traducen en oportunidades perdidas en el trabajo o en menos tiempo y energía para la familia”, afirmó.

Expertas señalan un sesgo de género

Médicas e investigadoras consultadas atribuyeron parte de esta diferencia a un historial de sesgos en la atención médica.

La doctora Kimi Chernoby, médica de urgencias en Virginia, señaló que existe “una historia de sesgo de género y de no creerles a las mujeres”.

Sahnah Lim, profesora asociada de la Facultad de Medicina Grossman de NYU, indicó que una percepción frecuente consiste en considerar que las mujeres exageran cuando describen dolor o malestar.

“Esto ha estado sucediendo durante siglos”, afirmó.

Las consecuencias pueden ser especialmente relevantes cuando determinados síntomas no son reconocidos a tiempo.

Entre los ejemplos mencionados se encuentra la hemorragia posparto, una de las principales causas de mortalidad materna en Estados Unidos, y las dificultades para identificar ataques cardíacos en mujeres que no presentan el dolor de pecho característico observado con mayor frecuencia en hombres.

Chernoby reconoció que algunos diagnósticos pueden ser complejos, particularmente en casos de síndromes de dolor o problemas de salud mental que no siempre pueden comprobarse mediante pruebas objetivas.

“Entonces surge la pregunta: ‘¿Le crees al paciente que tienes delante?’ Y la respuesta que debería ser la norma para todos nosotros es: ‘Sí’”, sostuvo.

Qué recomiendan los especialistas antes de una consulta

Los expertos consultados plantearon algunas medidas que pueden ayudar a los pacientes a organizar la información durante una consulta médica:

  • Preparar una lista de síntomas, preguntas y preocupaciones.
  • Colocar al inicio los temas que requieren mayor atención.
  • Anotar previamente cómo han evolucionado los síntomas.
  • Explicar la situación de forma breve y concreta.
  • Solicitar una segunda opinión si persisten las dudas sobre un diagnóstico o tratamiento.

La doctora Wendy Harpham, autora de un libro sobre comunicación entre médicos y pacientes, señaló que la consulta debe constituir un trabajo conjunto para que el profesional obtenga la información necesaria y el paciente pueda ser escuchado.

Si la comunicación con un médico llega a un punto muerto, Chernoby consideró válido buscar otra opinión.

“Las personas conocen su cuerpo. Saben cuándo algo anda mal”, afirmó.

Sin embargo, las especialistas también señalaron que mejorar la atención no debería depender exclusivamente de que las mujeres tengan que insistir para ser escuchadas.

“Realmente no es un problema de ellas. Es un problema del sistema”, dijo Lim.

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