Por Redacción YSKL
El déficit presupuestario federal de Estados Unidos aumentó un 12 % durante el año fiscal que terminó el 30 de septiembre, hasta acercarse a los $2 billones, frente a los $1.78 billones registrados en el ejercicio anterior, informó el Departamento del Tesoro.
Se trata del mayor déficit anual desde 2021, cuando el Gobierno federal destinó recursos a programas de ayuda durante la pandemia de COVID-19. El nuevo resultado refleja una brecha creciente entre los ingresos y los gastos del Gobierno, en un contexto de mayores costos por intereses y cambios en la recaudación tributaria, según CNN.
Intereses de la deuda superan el billón de dólares
Por primera vez, los pagos netos de intereses de la deuda pública superaron los $1 billón durante el año fiscal. El Tesoro atribuye esta presión, en parte, al aumento de la deuda acumulada y a las tasas de interés más elevadas.
El Gobierno gastó más en intereses que en cualquier otra categoría presupuestaria, excepto el Seguro Social y Medicare.
La tasa de interés promedio ponderada de la deuda pendiente se situó en 3.53 % al cierre del año fiscal, frente al 3.36 % del ejercicio anterior.
Además, el déficit superó el 6 % del producto interno bruto (PIB), según una estimación preliminar del Tesoro. La proporción duplica con creces el objetivo establecido por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, de acuerdo con el reporte.
Reembolsos arancelarios y menor recaudación corporativa
Otro factor que incidió en el déficit fueron los reembolsos relacionados con los aranceles globales impuestos por el Gobierno del presidente Donald Trump.
La Corte Suprema determinó que ciertos aranceles contravenían la legislación federal, por lo que el Tesoro calcula que durante el año fiscal se pagaron alrededor de $145,000 millones en devoluciones.
Al mismo tiempo, la recaudación bruta del impuesto corporativo disminuyó $43,000 millones, equivalente a una caída del 9 %.
Según CNN, las reducciones tributarias incluidas en la denominada “gran y hermosa ley”, promulgada por Trump y los republicanos del Congreso, permitieron a las empresas aplicar mayores deducciones por determinadas inversiones.
Aunque esas disposiciones han coincidido con mayores ganancias para muchas compañías, la reducción de ingresos tributarios contribuyó a ampliar la brecha presupuestaria. Parte de los recortes de gastos contemplados en la legislación, incluidos los relacionados con Medicaid, comenzarán a aplicarse hasta el próximo año.
El envejecimiento de la población y el aumento del costo de las prestaciones del Seguro Social también presionaron las cuentas federales.
Deuda récord y presión sobre los mercados
La deuda estadounidense alcanzó un récord de $40 billones en agosto, según el reporte. Además, el incremento de las necesidades de financiamiento ha llevado al Gobierno a emitir más bonos para cubrir sus gastos.
Los inversionistas han exigido mayores rendimientos para mantener deuda estadounidense, en un escenario marcado también por el aumento de la oferta de deuda empresarial y las expectativas de tasas de interés más altas por parte de la Reserva Federal.
El rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años llegó recientemente a su nivel más alto desde 2002. El aumento de estos rendimientos también ha presionado las tasas hipotecarias, encareciendo el financiamiento para la compra de viviendas.
La mayor carga por intereses puede profundizar el problema fiscal: el Gobierno necesita destinar más recursos al servicio de la deuda, mientras que los costos de nuevos préstamos aumentan.
Advertencias sobre la sostenibilidad fiscal
El deterioro de las cuentas públicas ocurre mientras republicanos y demócratas en el Congreso continúan sin alcanzar acuerdos para abordar de forma integral el déficit.
Maya MacGuineas, presidenta del Comité para un Presupuesto Federal Responsable, advirtió sobre la necesidad de adoptar medidas para contener el problema.
“Las cifras de déficit de hoy culminan un año notablemente sombrío para nuestra salud fiscal”, señaló en un comunicado citado por CNN.
MacGuineas agregó que “se necesitarán decisiones difíciles” y advirtió que el tiempo para tomarlas se está agotando.
Las proyecciones citadas en el reporte indican que la legislación tributaria impulsada por Trump podría añadir billones de dólares a la deuda nacional durante la próxima década, debido a que las reducciones de impuestos superarían los recortes de gastos previstos.
Los legisladores podrían tener otra oportunidad de abordar la situación fiscal el próximo año, cuando se prevé que Estados Unidos vuelva a alcanzar el límite legal de endeudamiento.
El aumento del déficit y de los costos financieros se perfila así como un desafío para la política económica estadounidense, mientras el Gobierno continúa buscando recursos para cubrir sus obligaciones y financiar sus programas.

