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Entregan a la UES equipos para estudiar la actividad sísmica frente a la costa salvadoreña

Por: Redacción YSKL. –

La Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) y la Agencia Japonesa de Ciencia y Tecnología (JST) entregaron a la Universidad de El Salvador (UES) equipos especializados para monitorear la actividad sísmica relacionada con el proceso de subducción de las placas tectónicas de Cocos y del Caribe frente a la costa salvadoreña.

El instrumental permitirá recopilar información sobre los movimientos y deformaciones de la corteza terrestre, así como sobre la dinámica de la subducción, con el objetivo de mejorar el conocimiento sobre los sismos que ocurren en el país y contribuir a la evaluación de riesgos asociados a estos fenómenos.

Entre los equipos entregados se encuentran cuatro geófonos Atoms MCSEIS-AT de tres canales, utilizados para medir microtremores o pequeñas vibraciones del suelo; cuatro receptores GNSS, que permitirán registrar la deformación de la corteza terrestre; y una unidad para el procesamiento y almacenamiento de los datos científicos, compuesta por servidores, infraestructura de datos y equipos de conectividad.

A este instrumental se suma un sistema de Distributed Acoustic Sensing (DAS), que permitirá medir vibraciones mediante un cable de fibra óptica de 52 kilómetros de longitud, proporcionado en calidad de préstamo por la Empresa Transmisora de El Salvador (ETESAL).

Proyecto estudiará la subducción frente a la costa salvadoreña

La entrega de los equipos se realiza en el marco del proyecto “Reducción de Riesgos de Desastres Compuestos Asociados a Grandes Terremotos y Tsunamis”, desarrollado mediante el Programa SATREPS, con participación de instituciones de México, Japón y El Salvador.

De acuerdo con el coordinador del proyecto por parte de la UES, el ingeniero geólogo Miguel Hernández, la investigación se desarrollará por fases. La primera contempla la instalación de los receptores GNSS en puntos ubicados en el Puerto de Acajutla, San Luis Talpa, Usulután y La Unión. Estos equipos están previstos para ser instalados entre finales de septiembre y octubre de 2026.

Para abril de 2027 se prevé la instalación de seis sismómetros a unos 140 kilómetros de la costa salvadoreña y a una profundidad aproximada de cinco kilómetros. Los sensores estarán separados entre sí por unos 50 kilómetros y recopilarán información sobre el movimiento de la corteza terrestre y la dinámica de subducción en el lecho marino.

Los equipos permanecerán instalados durante aproximadamente un año. Posteriormente serán recuperados para extraer y analizar los datos obtenidos, los cuales serán contrastados con la información registrada por los receptores GNSS instalados en tierra.

Por su parte, el sistema DAS recopilará información sobre las vibraciones de la superficie terrestre mediante un cable de fibra óptica que se extenderá desde el distrito de Acajutla hasta el cantón Ateos, en Sacacoyo. El objetivo es registrar las vibraciones asociadas con los movimientos de la corteza terrestre.

“Consideramos que las investigaciones realmente son ambiciosas. Nosotros esperamos tener magníficos resultados que de igual manera se han tenido en México en proyectos precedentes, eso nos llena de entusiasmo porque El Salvador hoy está incluido en el proyecto SATREPS”, afirmó Hernández.

El especialista explicó que la información obtenida permitirá comprender mejor la dinámica de subducción frente a la costa salvadoreña y el comportamiento de los sismos asociados con este fenómeno. También se busca determinar cómo las ondas sísmicas afectan distintas zonas del territorio, información que podría contribuir al diseño y construcción de estructuras sismorresistentes adecuadas a las características de cada región.

Brecha sísmica será parte del estudio

Uno de los aspectos que los investigadores pretenden analizar es una zona identificada como brecha sísmica, ubicada en el área de subducción frente a la costa salvadoreña.

Según Hernández, se trata de un segmento del lecho marino en el que no se han identificado sismos de gran magnitud durante un periodo prolongado y que, debido a sus características, es objeto de atención científica por la posibilidad de que exista acumulación de energía tectónica.

“Esa es una zona en donde vemos nosotros un vacío de sismos, allí no hay epicentros. Entonces nosotros vemos que es una zona que también tiene las mismas condiciones de ubicación en la corteza del talud continental, ya en la placa del Caribe. Nosotros le prestamos atención a ese vacío”, explicó.

El investigador aclaró que la existencia de esta brecha sísmica no significa que exista una predicción de un terremoto de gran magnitud en el corto plazo. El propósito de la investigación es obtener más información sobre las características y el comportamiento de esta zona para mejorar el conocimiento científico y contribuir a la preparación ante posibles riesgos sísmicos.

El Salvador registra miles de sismos cada año

De acuerdo con datos del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), en El Salvador se registran en promedio unos 3,000 sismos al año. La mayoría son de baja magnitud, ocurren a distintas profundidades o se producen en zonas donde sus efectos no son perceptibles para la población.

Entre enero y julio de 2026, el MARN reportó 1,804 sismos, de los cuales 183 fueron sentidos por la población. Del total registrado, el 76 % tuvo su epicentro frente a la costa salvadoreña y estuvo relacionado con el proceso de subducción de las placas de Cocos y del Caribe.

La placa de Cocos se desplaza y se introduce por debajo de la placa del Caribe a una velocidad aproximada de siete centímetros por año, un proceso tectónico que constituye una de las principales fuentes de actividad sísmica en el país.

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