Por: Redacción YSKL
Las redes sociales han facilitado la difusión masiva de contenidos maliciosos e información falsa que buscan generar reacciones en los usuarios, así como la comisión de delitos como el hurto informático y las estafas. Frente a este panorama, las campañas de desinformación y el uso de imágenes y voces alteradas mediante inteligencia artificial (deepfakes) se han consolidado como herramientas recurrentes para promover engaños financieros y manipular la opinión pública.
El especialista en seguridad informática de la compañía ESET para Latinoamérica, Mario Micucci, advirtió que estos contenidos manipulados suelen utilizar la imagen de celebridades, líderes políticos y personas de confianza para ganar credibilidad. Las plataformas digitales y el amplio alcance de las redes sociales permiten que este tipo de mensajes lleguen a un mayor número de potenciales víctimas, alimentando esquemas fraudulentos ligados a criptomonedas, inversiones digitales y falsos negocios.
«Las campañas de deepfake evolucionan en tanto evolucionan las tecnologías basadas en IA, ya que los deepfakes se hacen a partir de estas tecnologías. Creo que somos todos partícipes del uso de estas tecnologías y vemos cómo cada tantas semanas o incluso meses salen nuevos algoritmos, nuevas funcionalidades, de modo que el crecimiento podemos considerar que es exponencial, lo que nos exige estar mucho más atento ante el contenido audiovisual que vemos en las redes sociales y en los medios audiovisuales que muchas veces se dan por distintos canales», explicó Micucci.
El propósito de estas herramientas fraudulentas no solo se limita al perjuicio económico, sino que abarca fines de manipulación social e ideológica. «Se utilizan muchas veces imágenes de celebridades, de famosos, de personas en efecto que generan una confianza en las víctimas y, más tarde, estas terminan invirtiendo allí y son estafadas. Después, por otro lado, otra línea es el mundo de la desinformación, es decir, de las fake news, y este tiene distintos sentidos», añadió el especialista.
Para contrarrestar estos riesgos, la verificación de fuentes antes de interactuar con una publicación o compartirla resulta esencial. Se aconseja comprobar si los datos provienen de medios o cuentas oficiales y confiables, además de contrastarlos con otras fuentes para identificar a tiempo contenidos falsos o posibles intentos de estafa.
«Exige prestar más atención cuando estamos navegando en el mundo de las redes, en el mundo de la información, y, no obstante, ser críticos. Es decir, esta es una de las herramientas fundamentales para poder detectar este tipo de estafas: pensar dos veces, validar las fuentes. No es lo mismo ver una información que se lanza desde un medio periodístico o que lo diga un influencer o que lo diga una persona que admiramos. Tenemos que, antes de tomar una decisión a partir de ver una información en las redes, validar las fuentes, validar si eso verdaderamente es así para hacer de nuestra vida digital un mundo más saludable, ya que ninguno de nosotros quiere caer en una estafa o quiere tomar una mala decisión», puntualizó Micucci.

