Por: DW
La tercera audiencia del caso contra el depuesto presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, concluyó este miércoles en un tribunal federal de Nueva York tras apenas 18 minutos. En la ocasión, el juez federal Alvin Hellerstein estableció de forma preliminar el 1 de junio de 2027 como fecha de inicio del juicio y con la inmunidad como uno de los principales argumentos de la defensa.
Maduro, de 63 años, compareció junto a Flores, de 69, en una audiencia de seguimiento del proceso por cargos de narcoterrorismo y narcotráfico. El mandatario venezolano, que apareció más delgado pero con buen aspecto, mantiene su característico bigote y llegó caminando con normalidad, sin rastro de la cojera que había mostrado en anteriores audiencias.
Durante los 18 minutos que duró la vista se tocó repetidamente los auriculares y siguió la sesión junto a sus abogados. A su lado, Cilia Flores también mostró una apariencia más saludable. Llegó detrás, con una coleta, gafas y el mismo mono de preso de color caqui que Maduro, quien saludó antes de entrar en la sala y siguió la vista junto a sus abogados. Al finalizar la sesión, conversó con su defensa antes de abandonar el tribunal.
Escrito conjunto
En una carta remitida el martes al juez Hellerstein, tanto la Fiscalía como la defensa presentaron conjuntamente un escrito en el que propusieron al magistrado un calendario con dos rondas de mociones previas al juicio y situaron el comienzo del proceso en junio de 2027, cronograma que aceptó el juez.
El proceso contra la pareja avanza después de que el gobierno del presidente estadounidense de Donald Trump diera su visto bueno para que Venezuela pague los honorarios de sus abogados, algo que al principio había impedido en virtud de las sanciones que pesan sobre el país.
Capturado por Estados Unidos en Caracas y encarcelado desde el 3 de enero en una prisión de Brooklyn, el exjefe de Estado está procesado por cuatro cargos de narcotráfico y tráfico de armas. Su esposa, en tanto, enfrenta tres cargos. Ambos niegan los hechos que se les imputan. En su primera comparecencia, Maduro aseguró en español que era un «hombre decente» y el «presidente constitucional» de Venezuela.
Ambos podrían enfrentarse a penas de cadena perpetua si son declarados culpables.

