Por Redacción YSKL
El líder religioso keniano Paul Mackenzie fue declarado culpable del asesinato de 191 personas, todas menos una menores de edad, tras ordenar a sus seguidores que dejaran morir de hambre a sus hijos para que pudieran “encontrarse con Jesús”, según el fallo emitido por un tribunal en la ciudad costera de Mombasa.
Junto a Mackenzie, otros 29 dirigentes de la secta también fueron declarados culpables de asesinato. Todos habían rechazado los cargos y sostenido que nadie fue obligado a morir.
La jueza Diana Mochache afirmó, durante la lectura de una resolución que se extendió por ocho horas, que los seguidores de Mackenzie creían que él era “la voz de Jesús”.
De acuerdo con el fallo, la doctrina del grupo prohibía la educación y calificaba la medicina moderna como algo maligno.
Mackenzie será sentenciado el próximo 6 de noviembre.
Además del caso por asesinato, él y otros miembros de la organización enfrentan procesos judiciales por terrorismo, radicalización y negación del acceso a la educación de menores.
Hallazgo de cientos de cuerpos en el bosque de Shakahola
Mackenzie fue arrestado en 2023, después del hallazgo de más de 400 cuerpos en tumbas poco profundas en el bosque de Shakahola, cerca de la costa de Kenia. Allí había trasladado a sus seguidores procedentes de distintas partes del país.
Según testimonios presentados en el caso, algunos entierros eran denominados “bodas”, porque quienes morían eran considerados personas que habían contraído matrimonio con Jesús.
Uno de los acusados señaló que Mackenzie había ordenado obligar a quienes se resistieran al ayuno a “ir al cielo a patadas y golpes”.
Un testigo también declaró que una mujer embarazada tenía prohibido amamantar a su recién nacido, quien murió 12 días después.
“Se le ordenó ayunar hasta morir y seguir a sus hijos”, relató.
Las investigaciones sobre las muertes incluyeron testimonios de personas contratadas para excavar las tumbas. Según la BBC, 17 hombres de una localidad cercana fueron empleados para desenterrar los cuerpos; algunos recibían apenas ocho dólares al día.
“Cada tumba que encontrábamos tenía al menos tres cuerpos”, contó James, uno de los trabajadores, a la agencia inglesa.
Añadió que en una ocasión hallaron 12 cuerpos de niños colocados en fila dentro de una misma fosa.
Otros trabajadores describieron restos de menores con las manos y las piernas atadas, envueltos en sábanas. Muchos cuerpos siguen sin ser identificados debido a su avanzado estado de descomposición.
Una doctrina difundida durante años
Mackenzie fundó en 2003 la iglesia Good News International Ministries, que durante los siguientes 16 años atrajo a miles de seguidores mediante distintas congregaciones en Kenia.
La organización también operaba una estación de televisión, Times TV, desde la que transmitía sus sermones.
Sus predicaciones sobre el fin de los tiempos incluían afirmaciones de que la educación era “maligna”, que la atención médica contradecía la doctrina y que los documentos de identidad digitales representaban “la marca del diablo”.
En 2019, la iglesia principal cerró y Mackenzie se trasladó al bosque de Shakahola, donde alentó a sus seguidores a acompañarlo.
Dan Paul Mackenzie, hijo del líder religioso y quien trabajó como camarógrafo para la iglesia, consideró antes del veredicto que su padre debía ser declarado culpable.
“Él era el líder, alguien a quien ellos admiraban. Por eso es un asesino de masas”, declaró al medio de noticias internacionales.
Sobrevivientes y familias afectadas
Entre los sobrevivientes está Peter Shukrani, quien comenzó a asistir a la iglesia cuando tenía ocho años y se trasladó al bosque junto a su madre. Durante su estancia enfermó, pero su condición empeoró porque ella desechaba los medicamentos que necesitaba, al considerar que la medicina era contraria a las enseñanzas de Mackenzie.
“Me habría muerto si no me hubieran rescatado del bosque de Shakahola”, afirmó Shukrani, según la BBC.
Pese a su experiencia, antes del fallo defendió al pastor y sostuvo que los seguidores habían decidido ayunar por sus propias creencias.
“Todavía lo amo y sigue siendo mi pastor”, dijo.
En contraste, Stephen Mwiti, de 48 años, contó que perdió a sus seis hijos en el bosque. Su exesposa fue una de las personas condenadas junto a Mackenzie.
“Todos mis seis hijos murieron en el bosque de Shakahola”, relató.
Mwiti explicó que solo pudo encontrar y enterrar los restos de uno de ellos, Samuel.
Las autoridades comenzaron a conocer la magnitud de la tragedia en marzo de 2023, cuando pastores locales encontraron los primeros restos humanos. Para entonces, según los testimonios recopilados, cientos de personas ya habían muerto por inanición y otros actos de violencia.
El fallo contra Mackenzie constituye la primera sentencia judicial por los cargos más graves de asesinato que ha enfrentado el líder religioso desde su arresto.

