Por Redacción YSKL
La llegada de caravanas de migrantes a McAllen, Texas, ha disminuido considerablemente en los últimos años, en medio del endurecimiento de las políticas migratorias de Estados Unidos durante la administración del presidente Donald Trump.
Uno de los lugares que refleja este cambio es el parque Anzalduas, que durante los años posteriores a la pandemia de COVID-19 funcionaba como punto de concentración de migrantes de distintas nacionalidades que buscaban solicitar asilo en territorio estadounidense. Actualmente, el sitio luce desolado.
Cruz Alvarado, residente de McAllen, recordó que hace aproximadamente cinco años el parque recibía caravanas de personas que llegaban con la intención de continuar su recorrido hacia el norte del país.
“Desde que entró esta nueva administración, creo yo que los cambios son un poquito más drásticos y ya no es tan fácil entrar al país como era antes. Creo que son más estrictos y la situación es más difícil”, relató.
Alvarado considera que el temor generado por las medidas migratorias y las noticias sobre operativos y detenciones también ha influido en la disminución de personas que llegan a la zona.
Migrantes llegaban en condiciones vulnerables
Según el residente, las caravanas estaban integradas por adultos mayores, familias con niños y personas procedentes de diferentes partes del mundo, incluidos países de Centroamérica.
Al llegar a McAllen, algunos migrantes recibían alimentos y alojamiento por parte de personas y organizaciones religiosas que brindaban asistencia humanitaria.
“Había niños, había personas de la tercera edad; se les daba de comer lo mejor que se pudiera, se les trataba de lo mejor y de ahí seguían su camino hacia donde era su destino aquí en Estados Unidos”, recordó Alvarado.
También describió las condiciones difíciles que enfrentaban durante el recorrido, especialmente quienes atravesaban la selva y llegaban a la frontera después de varios días sin alimentos, agua potable o condiciones adecuadas de higiene.
“Venían días sin comer, venían enfermos. Cruzar el río era algo muy, muy extremadamente peligroso, porque uno no sabe lo que hay en esa agua. Se mira calmada, pero abajo no sabes qué es lo que está ahí”, relató.
Menos movimiento en las calles de McAllen
Alvarado explicó que, durante los años de mayor llegada de caravanas, el parque Anzalduas era utilizado como campamento temporal para quienes buscaban continuar su viaje hacia otras ciudades estadounidenses.
El residente también destacó el trabajo de personas vinculadas a la Iglesia católica que ofrecían alojamiento y apoyo a los migrantes.
“Les ayudamos porque, al final del día, somos seres humanos y estamos aquí para ayudar”, expresó.
De acuerdo con los testimonios recogidos en la ciudad, McAllen ha experimentado una reducción del movimiento asociado a la llegada de caravanas y una menor presencia de migrantes en espacios que anteriormente funcionaban como puntos de concentración.
La situación actual contrasta con los años posteriores a la pandemia, cuando familias y personas de distintas nacionalidades llegaban a la zona fronteriza en busca de asilo y nuevas oportunidades en Estados Unidos.

