Por Redacción YSKL
El teletrabajo puede favorecer el aumento de peso cuando reduce la actividad física cotidiana, prolonga el tiempo que una persona permanece sentada o facilita el consumo frecuente de alimentos entre comidas. Sin embargo, las investigaciones citadas por especialistas indican que el trabajo remoto no es, por sí solo, una causa directa de obesidad, pues sus efectos dependen de los hábitos que acompañan esta modalidad.
Un metaanálisis publicado en 2025, que reunió 38 estudios, encontró que las personas que trabajaban desde casa permanecían sentadas, en promedio, unos 31 minutos adicionales durante la jornada laboral y daban aproximadamente 2,564 pasos menos al día.
La diferencia no se limita al ejercicio planificado. También comprende los desplazamientos cotidianos que suelen acompañar el trabajo presencial, como caminar hasta una parada de transporte, subir escaleras o trasladarse a una sala de reuniones.
Menos movimiento durante la jornada
La actividad física que una persona realiza fuera de las sesiones de ejercicio se conoce como NEAT, sigla en inglés de termogénesis por actividad no asociada al ejercicio. Incluye movimientos cotidianos que contribuyen al gasto energético, aunque no se perciban como entrenamiento.
Por ello, una persona puede mantener sus visitas al gimnasio y, aun así, reducir considerablemente su movimiento diario si trabaja desde casa.
Jason Block, investigador de obesidad y profesor de la Facultad de Medicina de Harvard, explicó que el efecto depende de cómo se utilice el tiempo que antes se destinaba a los desplazamientos.
“Trabajar desde casa puede liberar horas que permiten incorporar ejercicio que, de otro modo, no entraría en la agenda. Pero si ese tiempo no se transforma en actividad física, también desaparece el movimiento incidental que formaba parte de la rutina”, señaló.
El problema puede agravarse cuando la modalidad remota extiende la jornada laboral y dificulta establecer pausas.
Ricardo Antonio Escamilla Santiago, jefe del Departamento de Salud Pública de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), advirtió que “si los límites entre el horario laboral y el resto del día se vuelven difusos, también puede resultar más difícil encontrar momentos para levantarse, caminar o hacer ejercicio”.
La cercanía de la cocina puede cambiar la alimentación
Trabajar en casa también modifica la relación con la comida. La disponibilidad de una cocina permite preparar alimentos y controlar mejor los ingredientes, pero tener refrigerios al alcance durante toda la jornada puede favorecer el consumo frecuente entre comidas.
Escamilla Santiago destacó que una de las ventajas del teletrabajo es poder elegir alimentos más nutritivos, en lugar de depender de las opciones disponibles cerca de una oficina.
Sin embargo, advirtió que tener a mano productos ultraprocesados, como galletas o papas fritas, puede convertirlos en una opción habitual, especialmente cuando se come frente a la computadora.
Block coincidió en que el acceso constante a los alimentos puede facilitar que algunas personas coman más entre comidas de lo que lo harían en un entorno laboral presencial.
Para reducir ese riesgo, Escamilla Santiago recomendó separar los horarios de alimentación de las actividades laborales.
“Dedicarle un tiempo específico a la comida permite no convertirla simplemente en otra actividad que ocurre mientras se está frente a la pantalla”, explicó.
Aumento de peso no se debe únicamente al teletrabajo
Un estudio realizado durante la pandemia entre 9,698 personas de 21 países iberoamericanos encontró que el 28.3 % reportó haber aumentado de peso durante el confinamiento. No se observaron diferencias significativas entre quienes trabajaban presencialmente, de forma remota o en modalidad híbrida.
Ingrid Schifferli, autora de la investigación y académica de la Universidad de La Frontera de Chile, sostuvo que el teletrabajo no fue el responsable directo del aumento de peso, aunque pudo influir indirectamente mediante cambios en los hábitos.
“Trabajar desde casa puede funcionar en ambas direcciones. Puede ayudar en algunos casos, pero puede perjudicar en otros, según cómo aprovechen ese tiempo”, coincidió Block.
Por otra parte, un estudio longitudinal publicado en 2026 en Australia analizó 16 años de datos de más de 22,000 trabajadores y concluyó que quienes trabajaban más horas desde casa tenían una mayor probabilidad de desarrollar obesidad con el tiempo.
Opoku Adabor, investigador de RMIT University y autor del estudio, señaló que muchas personas no necesariamente convierten el tiempo ahorrado en desplazamientos en actividad física.
“Parece que la mayoría de las personas, aunque ganen tiempo al no trasladarse, no termina incorporando ejercicio a su rutina diaria. Simplemente se despierta y empieza a trabajar desde casa”, comentó.
En conjunto, los estudios apuntan a una relación entre el trabajo remoto, la organización cotidiana y el peso corporal, aunque sus resultados no significan que todas las personas que teletrabajan vayan a aumentar de peso.
¿Cómo reducir los efectos de una rutina sedentaria?
Los especialistas recomiendan organizar la jornada para evitar que el trabajo frente a la pantalla elimine los momentos de movimiento y las pausas para comer.
Entre las medidas mencionadas se encuentran:
- Programar pausas activas: levantarse, caminar unos minutos o salir de casa durante la jornada.
- Planificar la actividad física: decidir con anticipación cuándo hacer ejercicio y aprovechar parte del tiempo ahorrado en los traslados.
- Establecer horarios para comer: evitar que las comidas se conviertan en una actividad simultánea al trabajo.
- Elegir los alimentos con anticipación: mantener opciones nutritivas disponibles y reducir la dependencia de refrigerios ultraprocesados.
- Definir límites laborales: establecer horarios de inicio y cierre para evitar que el trabajo se prolongue durante todo el día.
Adabor también recomendó establecer horarios específicos para el desayuno y el almuerzo, similares a los que se seguirían en una oficina.
Escamilla Santiago destacó que las pausas no solo ayudan a reducir el sedentarismo, sino que también permiten despejar la mente y tomar distancia de las tareas laborales.
Block, por su parte, señaló que planificar el movimiento diario puede ayudar a evitar hábitos que se desarrollan sin darse cuenta.
En definitiva, el posible efecto del teletrabajo sobre el peso depende en buena medida de cómo se organiza la jornada. La reducción de los desplazamientos puede liberar tiempo para descansar, preparar alimentos saludables o hacer ejercicio, pero también puede eliminar movimientos cotidianos y facilitar el picoteo frecuente si no se establecen rutinas.

