Por Redacción YSKL
Las diferencias entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder de la mayoría republicana en el Senado, John Thune, se han intensificado en las últimas semanas, en un momento en que la bancada enfrenta definiciones sobre la agenda legislativa y las elecciones de medio mandato.
Thune confirmó que no ha hablado con Trump en casi dos semanas y describió la comunicación entre ambos como algo que ocurre “más bien según sea necesario”, mientras la Casa Blanca presiona al Senado para aprobar iniciativas impulsadas por el mandatario antes del receso legislativo.
La tensión se produce en medio de desacuerdos sobre la estrategia para sacar adelante proyectos como la denominada “SAVE America Act”, así como sobre el uso del proceso presupuestario para impulsar otras prioridades de la administración.
Republicanos expresan preocupación por el impacto político
Las diferencias entre ambos líderes han generado inquietud entre senadores republicanos, quienes consideran que la confrontación interna podría afectar al partido en un año electoral.
“Todos estamos anhelando una relación con la Casa Blanca en la que trabajemos más en armonía”, afirmó el senador por Utah, John Curtis.
Por su parte, el senador Jim Justice sostuvo que “las peleas internas no son realmente productivas” y advirtió que, de mantenerse la confrontación, el partido podría perder escaños en noviembre.
“Si no tienen cuidado, van a empeorar las cosas mucho mucho mucho”, señaló.
Otro senador republicano, que habló bajo condición de anonimato, resumió la preocupación dentro de la bancada al afirmar que “tenemos que estar hablando de las victorias (…) y en cambio nos estamos apuñalando entre nosotros”.
Diferencias sobre la agenda legislativa
Uno de los principales puntos de conflicto es la insistencia de Trump para que el Senado apruebe su agenda mediante un proceso presupuestario que permitiría avanzar medidas con mayoría simple.
Sin embargo, Thune ha señalado que actualmente no existen los votos suficientes entre los propios republicanos para aprobar esa estrategia.
La prioridad del líder republicano es aprobar una medida provisional que mantenga el funcionamiento del Gobierno más allá del 30 de septiembre, mientras que la Casa Blanca ha concentrado sus esfuerzos en impulsar el resto de las prioridades del presidente antes del receso.
La senadora Lisa Murkowski expresó dudas sobre la viabilidad política de ese camino.
“No creo que sea realísticamente posible hacerlo”, afirmó al referirse a una eventual votación presupuestaria.
Thune mantiene su rechazo a eliminar el filibusterismo
Otro punto de desacuerdo es la petición de Trump para eliminar el filibusterismo y otras reglas tradicionales del Senado, una propuesta que Thune ha descartado.
“Es un hecho: no vamos a eliminar el filibusterismo”, declaró el líder republicano, al considerar que ese mecanismo seguirá siendo necesario cuando el partido se encuentre en minoría.
Según legisladores republicanos, Thune también ha trasladado al presidente las preocupaciones de varios senadores que discrepan con algunas de sus propuestas, pero prefieren no expresarlas públicamente.
Relación en un punto de inflexión
Las tensiones también aumentaron después de que Trump evitara respaldar públicamente la continuidad de Thune como líder republicano cuando fue consultado sobre el tema.
“Bueno, vamos a averiguarlo y se lo haré saber”, respondió el mandatario.
Consultado posteriormente sobre esas declaraciones, Thune respondió que “él no vota en nuestras elecciones”.
Mientras tanto, legisladores afines a Trump impulsan acciones para retrasar el receso del Senado con el objetivo de mantener la presión sobre la dirigencia republicana, aunque la mayoría reconoce que, por ahora, no existen los votos necesarios para aprobar las iniciativas exigidas por el presidente.

