Gobierno de Honduras entregó mascarillas que no eran para uso médico, dice consejo anticorrupción

El gobierno de Honduras distribuyó entre médicos mascarillas que no eran recomendadas para uso médico, lo que representa una «trampa mortal» para el personal sanitario, denunció el martes el estatal Consejo Nacional Anticorrupción (CNA).

En un informe titulado «La corrupción en tiempos de Covid-19, la trampa mortal de la bioseguridad», el CNA denunció que el gobierno compró 804.000 mascarillas «no recomendadas para uso médico».

El jefe de la Unidad de Investigación del CNA, Odir Fernández, afirmó que en oficinas del gobierno sacaron las mascarillas de las cajas en las que decía que no eran para uso médico, y las metieron en bolsas plásticas para distribuirlas en los hospitales.

«A sabiendas de que no eran para uso médico, las han distribuido a cada uno de los médicos y es así que nosotros identificamos a 56 instituciones a donde se trasladaron estos insumos», añadió Fernández al programa Frente a Frente de Canal 5 de la televisión local.

Precisó que a la norteña ciudad San Pedro Sula, el epicentro de la pandemia en Honduras, se enviaron más de 70.000 mascarillas. «Aquí están jugando con la vida de los médicos», sentenció.

Fernández dijo que entregarán al Ministerio Público (fiscalía) un informe sobre los responsables del procedimiento.

Más de una docena de médicos, enfermeras, microbiólogos y otros miembros del personal hospitalario han muerto a causa de la pandemia en Honduras, que oficialmente registra 656 fallecidos en 24.665 contagios de covid-19.

Fernández dijo que estarán pendientes de la llegada en un barco, supuestamente el próximo jueves, de dos hospitales móviles comprados en una operación dudosa en Turquía a cargo de un funcionario del gobierno.

El representante gubernamental Marco Bográn, encargado de la compra, declaró este martes ante la fiscalía por supuestas irregularidades en la adquisición de dos hospitales de 91 camas y cinco de 51 camas.

La compra se hizo a través de un intermediario en Orlando, Florida, por valor de 47 millones de dólares, y debió haber llegado en abril.