Biden acusa a Ortega de orquestar una «pantomima electoral» en Nicaragua

Joe Biden. Foto: Cortesía.
Joe Biden. Foto: Cortesía.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dijo que las elecciones del domingo en Nicaragua no fueron «libres ni justas y desde luego, tampoco democráticas».

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, calificó de “pantomima” las elecciones presidenciales en Nicaragua celebradas el domingo y señaló al presidente Daniel Ortega de ser un “autócrata”.

«Lo que han orquestado hoy el presidente Daniel Ortega y su mujer, la vicepresidenta Rosario Murillo, es una pantomima electoral que ni es libre ni es justa, y ciertamente no democráticas”, señaló el mandatario en un comunicado difundido por la Casa Blanca.

El presidente de EE. UU. señaló al gobierno de Ortega por la detención “arbitraria” de figuras de la oposición, por “destruir la prensa independiente” y por “hostigar organizaciones de la sociedad civil”.

Biden aseguró que su gobierno, en coordinación con otros países, usará “todas las herramientas diplomáticas y económicas” a su disposición para apoyar al pueblo nicaragüense y “hacer rendir cuentas al gobierno Ortega-Murillo y a quienes faciliten sus abusos”.

Biden tiene pendiente sancionar un proyecto de ley —conocido como Ley Renacer—aprobado esta semana por el Congreso que abre la puerta a sanciones más duras contra el gobierno de Nicaragua.

Los nicaragüenses fueron convocados el domingo a la urnas, a unos comicios donde el presidente Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, buscan la reelección por cuarto mandato consecutivo. Ambos llegaron a las elecciones con más de 30 figuras de la oposición, incluidos siete aspirantes a la presidencia, arrestados desde junio, al tiempo que se implementaron una serie de reformas legislativas que, en palabras de la comunidad internacional, lastran a la oposición.

El presidente Ortega acusó el domingo a los políticos encarcelados de estar conspirando, junto con Washington, porque “no querían que se realizaran las elecciones”.

“Estas elecciones que se están votando el día de hoy (…) son gracias a Dios una señal, un compromiso de la inmensa mayoría de los nicaragüenses de votar la paz y no por la guerra y no por el terrorismo”, dijo el presidente y ex rebelde sandinista que ayudó a forzar la salida del poder del entonces dictador Anastasio Somoza a finales de los 70.

Para los comicios en Nicaragua estuvieron convocados más de 4,4 millones de ciudadanos, según el Consejo Supremo Electoral. La oposición pronosticó un alto porcentaje de abstención, por encima del 60%.

Poco antes, las casillas cerraron. El gobierno nicaragüense insistió en que el proceso se realizó sin contratiempos, mientras las calles y los centros de votación lucían prácticamente vacíos. La oposición llamó previamente a quedarse en casa y no votar en protesta contra el proceso electoral y la víspera denunció la captura de dirigentes.

En un informe emitido a las 22:00 horas, el observatorio ciudadano Urnas Abiertas reveló que en las votaciones hubo un índice de abstención del 81,5% y una participación ciudadana promedio de apenas el 18,5% a nivel nacional. Olga Valle, miembro del grupo independiente, dijo que el proceso electoral estuvo “viciado de origen” debido, entre otros factores, a actos de coacción de activistas y funcionarios del gobierno contra los electores. Entre estos actos mencionó la presencia de paramilitares en torno a los centros de votación, y el control y amenazas de elementos partidarios contra trabajadores del Estado y estudiantes universitarios para presionarlos a votar por el Frente Sandinista.

Urnas Abiertas tomó los datos en base a muestras estadísticas y cartografía electoral, a partir de las visitas de 1.450 observadores a 563 centros de votación, quienes trabajaron de forma anónima debido al veto del gobierno a la observación independiente, explicó Ligia Gómez, miembro de la misma red ciudadana.

La policía detuvo en junio a siete aspirantes a la presidencia por cargos que básicamente equivalían a traición. El día de las elecciones seguían detenidos. Otras dos docenas de líderes opositores fueron detenidos antes de la votación. Los otros candidatos del domingo eran políticos poco conocidos de partidos menores considerados como afines al (FSLN).

El gobierno no invitó a observadores de la OEA, la Unión Europea y el Centro Carter, que cuestionaron la reelección de Ortega en 2011 y 2016, y en su lugar acreditó a 232 “acompañantes electorales”, en su mayoría enviados por gobiernos y partidos de izquierda. Entre ellos, Dmitry Novikov, representante de la Duma Estatal de Rusia, recorrió algunos centros de votación de Managua acompañado por sus colegas de Osetia y Abjasia del Sur. También lo hicieron miembros de una delegación de México, que elogiaron “la transparencia, orden y organización” de las votaciones, según reportó el oficialista canal 4 de televisión.

El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y sus aliados controlan el Congreso y las instituciones del gobierno. Ortega sirvió un primer mandato como presidente entre 1985 y 1990, antes de regresar al poder en 2007. Hace poco declaró “copresidenta” a su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo. Ese cargo no existe en la Constitución.

La víspera, la opositora Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB) se declaró en “estado de alerta” tras reportar la captura de al menos ocho de sus dirigentes “secuestrados —según dijo— por el régimen en redadas ilegales” durante la tarde y noche del sábado. La Alianza Cívica denunció a su vez casos de “hostigamiento, vigilancia, amenazas, intimidación, acoso, ataques, detenciones ilegales y arbitrarias” de algunos de sus dirigentes en diversas localidades del país.

Los observatorios ciudadanos Urnas Abiertas y Monitoreo Azul y Blanco —vinculados a la oposición— reportaron 21 arrestados en nueve provincias, de los cuales —aseguraron— cinco fueron liberados.