Persistencia de cianobacterias en Lago de Coatepeque genera preocupación entre habitantes que consumen sus aguas

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Por: Redacción YSKL. –

Más de una semana ha transcurrido desde la aparición de cianobacterias en el Lago de Coatepeque, situación que ha generado preocupación entre habitantes de la zona y especialistas que monitorean el comportamiento de este ecosistema.

El biólogo de la Fundación Coatepeque, Rubén Sorto, explicó que este fenómeno está asociado al incremento de la temperatura del agua, lo que altera la dinámica natural del lago. Según detalló, cuando la temperatura supera los rangos habituales —entre 24 y 27 grados— y se aproxima a los 30 grados, se produce una mezcla de las capas de agua, lo que provoca que las algas que se encontraban en profundidad asciendan a la superficie.

“Cuando se calienta el agua, desaparece la línea que divide las capas del lago y se mezclan. Entonces, las algas suben y al entrar en contacto con la luz solar y temperaturas más altas, mueren y quedan flotando en la superficie”, explicó el especialista.

Sorto indicó que el Lago de Coatepeque es una cuenca endorreica, es decir, no cuenta con un drenaje superficial visible, por lo que el agua solo se evacúa mediante infiltración y evaporación. Esta característica lo convierte en un ecosistema particularmente vulnerable a cambios como el aumento de temperatura vinculado al cambio climático.

El especialista advirtió que, si en los próximos días no se registran lluvias significativas que contribuyan a reducir la temperatura del agua y mejorar su oxigenación, el afloramiento de algas podría prolongarse durante varias semanas. Esta situación podría afectar a las familias que consumen agua del lago, así como a pescadores y a las actividades turísticas en la zona.

“Si no llueve y no hay cambios en la temperatura, esta condición podría mantenerse por un par de semanas más, posiblemente hasta mediados de mayo”, señaló.

Asimismo, el biólogo cuestionó la falta de alertas tempranas por parte de las instituciones responsables y llamó a reforzar las medidas de monitoreo y respuesta ante este tipo de fenómenos.

Sorto consideró que algunas acciones implementadas, como la inversión de aproximadamente $6.7 millones en boyas ultrasónicas, han tenido una incidencia mínima o inexistente en la reducción de la proliferación de algas, por lo que instó a reevaluar las estrategias para la protección de este importante cuerpo de agua.