Por: DW
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, dio por terminadas el martes las negociaciones de paz con una de las principales guerrillas del país, al mando de «Calarcá», un revés más en su política de paz previo a que deje el poder en agosto.
El mandatario izquierdista sostenía diálogos desde 2023 con Calarcá, cabecilla del Estado Mayor de Bloques, una de las mayores disidencias de la extinta guerrilla FARC, que se apartó de las disidencias de alias «Mordisco» y que no se acogió al acuerdo de paz de 2016 y que opera en regiones como la frontera con Venezuela.
Petro aseguró en sus redes sociales que pidió al consejero presidencial de paz Otty Patiño, frenar esas negociaciones: «Si el señor Calarcá incumplió los pactos para no quemar la selva y se dedicó a matar soldados, pues no hay paz. ¿Qué más vamos a hacer?», dijo.
«A mí me gustaría hacer la paz, pero la paz tiene que hacerse sobre bases serias, no sobre mentiras», añadió el mandatario.
Citando reportes de la Fuerza Pública, el diario local El Tiempo dijo que «las disidencias de ‘Calarcá‘, no solo se han expandido y ganado control territorial, sino que continúan delinquiendo. Se les atribuye la masacre de 26 disidentes de ‘Mordisco’ en Guaviare, en enero pasado, quienes fueron asesinados con tiros de gracia. Asimismo, el ataque al helicóptero Black Hawk en Amalfi, Antioquia, en agosto de 2025, así como otros ataques contra tropas que han cobrado la vida de uniformados».


















