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Asamblea declara Estado de Emergencia Nacional por sequía en El Salvador; medida tendrá una vigencia inicial de seis meses

Por Redacción YSKL

La Asamblea Legislativa aprobó este miércoles, mediante dispensa de trámite, la declaratoria de Estado de Emergencia Nacional por la sequía meteorológica y agrícola en todo el territorio salvadoreño, atribuida en el decreto al fenómeno climático denominado Súper El Niño.

La medida presentada a iniciativa del grupo parlamentario Nuevas Ideas, tendrá una vigencia de seis meses a partir de su entrada en vigor, aunque podrá ser prorrogada si el presidente de la República presenta una solicitud ante el Legislativo.

Según el decreto, el Ministerio de Gobernación y Desarrollo Territorial emitió el 25 de agosto una declaratoria de alerta roja por la sequía meteorológica y agrícola relacionada con el fenómeno climático. El documento señala que sus efectos ya han generado impactos “progresivos, acumulativos y diferenciados” en el territorio nacional, con afectaciones a la población y sus medios de vida.

La declaratoria también responde a una petición presentada por el presidente de la República, basada en la evidencia y ponderación del riesgo contenida en un informe de la Dirección General de Protección Civil.

¿Qué establece la declaratoria?

El decreto establece una serie de medidas para atender la emergencia y reducir sus posibles efectos sobre la población y las actividades productivas.

Entre las principales disposiciones se encuentran:

  • Proteger la seguridad alimentaria y nutricional de la población.
  • Prevenir impactos en la agricultura, agroindustria y ganadería.
  • Activar las comisiones del Sistema Nacional de Protección Civil.
  • Coordinar acciones a escala nacional, departamental y municipal.
  • Ejecutar otras medidas de mitigación para proteger a la población, bienes, servicios públicos y ecosistemas.

El decreto también faculta a las instituciones de Gobierno para administrar y trasladar fondos destinados a prevenir y mitigar los efectos de la emergencia, de conformidad con la ley.

Gobierno define responsabilidades para atender la emergencia

El presidente de la República será la máxima autoridad en la ejecución de los planes de contingencia y mitigación.

El director general de Protección Civil deberá coordinar la implementación del Plan Nacional de Protección Civil e informar diariamente al mandatario sobre las acciones ejecutadas, la distribución de recursos y ayuda de cooperación, así como la coordinación con las municipalidades.

La coordinación de la cooperación internacional estará a cargo de la ministra de Relaciones Exteriores, en conjunto con el ministro de Gobernación.

Por su parte, el Ministerio de Agricultura y Ganadería tendrá bajo su responsabilidad la coordinación de las acciones relacionadas con la seguridad alimentaria, nutricional y el almacenamiento de alimentos.

La logística y administración de la asistencia humanitaria estará a cargo del Ministerio de la Defensa. Además, la Policía Nacional Civil, la Fuerza Armada y los cuerpos de socorro deberán prestar apoyo a las actividades derivadas de la emergencia.

¿Qué es el Súper El Niño?

El decreto vincula la emergencia con el fenómeno climático conocido como Súper El Niño. De acuerdo con el Banco de desarrollo de América Latina y El Caribe (CAF), El Niño es la fase cálida del ciclo climático El Niño-Oscilación del Sur (ENSO), caracterizada por un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico tropical.

La denominación “Súper Niño” se utiliza para eventos excepcionalmente intensos, cuando la temperatura superficial del mar en la región Niño-3.4 del Pacífico central supera los 2 °C por encima del promedio.

De acuerdo con el organismo, solo se han registrado tres eventos de esta magnitud en el período de mediciones modernas: 1982 a 1983, 1997 a 1998 y 2015 a 2016.

Sequía y seguridad alimentaria, entre los principales riesgos

Los efectos del fenómeno varían según la región. En Centroamérica y el Caribe, así como en el norte de Colombia y Venezuela, suelen predominar las condiciones de calor y sequía, con especial impacto sobre el Corredor Seco Centroamericano.

Entre los principales riesgos asociados se encuentran la reducción de la producción agrícola y el aumento de la presión sobre los precios de los alimentos; afectaciones a la generación hidroeléctrica por la disminución de las lluvias; mayores riesgos para la salud relacionados con el calor y enfermedades transmitidas por vectores; y daños o interrupciones en infraestructura como carreteras, puentes, redes eléctricas y puertos.

El CAF también señala que el cambio climático no origina el fenómeno de El Niño, pero puede amplificar sus efectos al combinarse con temperaturas oceánicas elevadas.

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