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¿Cuánto sol necesita el cuerpo para producir vitamina D? Expertos explican cómo equilibrar sus beneficios y riesgos

Por Redacción YSKL

La exposición al sol tiene efectos tanto beneficiosos como perjudiciales para la salud. Una revisión publicada por la BBC señala que períodos breves y frecuentes de exposición pueden contribuir a la producción de vitamina D, favorecer el sueño y la función cognitiva y aportar beneficios cardiovasculares, mientras que la exposición prolongada sin protección aumenta el riesgo de quemaduras, envejecimiento prematuro y cáncer de piel.

La relación con el sol también ha cambiado con el tiempo.

En las primeras décadas del siglo XX, la helioterapia se utilizaba para tratar enfermedades como el raquitismo y la tuberculosis, y el bronceado era considerado un signo de salud.

La popularización del bronceado también estuvo vinculada con fotografías de Coco Chanel tras un crucero por el Mediterráneo en 1923.

Sin embargo, el aumento de los casos de cáncer de piel durante las últimas décadas modificó las recomendaciones sanitarias.

La evidencia sobre la relación entre una exposición excesiva a la radiación ultravioleta y el cáncer de piel continúa respaldando la necesidad de limitar el tiempo bajo el sol y utilizar medidas de protección.

La luz solar y la vitamina D

La exposición moderada permite que el organismo produzca vitamina D, necesaria para la salud de los huesos y el funcionamiento muscular.

Según Rebecca Mason, profesora de fisiología de la Universidad de Sídney, mantener niveles adecuados de esta vitamina ayuda a “disminuir la inflamación, responder a los agentes patógenos invasores y controlar el sistema inmunitario para que no ataque a las propias células”.

La radiación solar también interviene en otros procesos.

La luz UVA puede estimular la liberación de óxido nítrico, que dilata los vasos sanguíneos y contribuye a reducir la presión arterial.

La luz diurna, especialmente durante la mañana, también influye en el ciclo de sueño. Las longitudes de onda azules hacen que el cerebro interprete que es de día, aumentando el cortisol y reduciendo la melatonina.

La exposición a la luz durante el día se ha relacionado además con un mejor rendimiento cognitivo, tiempos de reacción y memoria.

Cuánto sol se necesita

Las recomendaciones varían según factores como el tipo de piel, la ubicación geográfica y la edad.

Mason recomienda exposiciones breves y frecuentes, especialmente para favorecer la producción de vitamina D.

“Al mediodía, poco y con frecuencia”, señala la especialista al referirse al momento en que la radiación UVB alcanza niveles más elevados.

En personas de piel clara, la recomendación citada por la BBC consiste en exposiciones regulares y breves durante la mayoría de los días de la semana, dejando descubiertas las manos, los brazos o las piernas durante algunos minutos.

En lugares con niveles muy altos de radiación ultravioleta, la exposición puede realizarse a media mañana o media tarde.

Las personas con piel oscura pueden necesitar más tiempo para producir la misma cantidad de vitamina D debido a una mayor concentración de melanina.

Un estudio citado por la BBC encontró que, durante la primavera y el verano en Reino Unido, las personas con piel marrón oscura necesitaban alrededor de 25 minutos de exposición al mediodía para producir suficiente vitamina D.

Factores que modifican la exposición recomendada:

  • Tipo y tono de piel.
  • Índice de radiación ultravioleta.
  • Ubicación geográfica.
  • Estación del año.
  • Cantidad de piel expuesta.
  • Antecedentes personales o familiares de melanoma.
  • Cantidad de lunares.
  • Uso de medicamentos inmunosupresores.

El índice UV mide la radiación ultravioleta que llega a la superficie terrestre en una escala de 0 a 11+, donde 11 o más representa una radiación extremadamente alta.

Las personas con piel muy clara, antecedentes personales o familiares de melanoma o numerosos lunares necesitan adoptar mayores precauciones. Lo mismo ocurre con quienes toman medicamentos inmunosupresores.

En estos casos, Mason señala que todavía pueden tener algunos minutos de exposición, pero recomienda “más piel expuesta durante menos tiempo y hacerlo con mayor frecuencia, en lugar de durante más tiempo con menor frecuencia”. Después de ese período, añade, “deben cubrirse cuidadosamente”.

El exceso de exposición aumenta los riesgos

Pasar más tiempo bajo el sol no incrementa indefinidamente la producción de vitamina D. En cambio, sí aumenta el riesgo de quemaduras, pigmentación, envejecimiento prematuro y cáncer de piel.

La BBC cita datos de Reino Unido, donde los nuevos diagnósticos de melanoma han superado por primera vez los 20.000 casos anuales.

La organización Cancer Research estima que nueve de cada diez casos podrían evitarse y vincula una parte de ellos con una exposición excesiva a la radiación ultravioleta o al uso de camas solares.

La exposición excesiva también puede provocar cataratas. Para proteger los ojos de la radiación ultravioleta, los médicos recomiendan utilizar gafas de sol con lentes UV 400.

La protección resulta especialmente importante durante la infancia y la adolescencia. La investigación citada señala que la cantidad de exposición solar durante los primeros 20 años de vida influye de manera considerable en el riesgo posterior de desarrollar cáncer de piel.

El riesgo no es igual para todas las personas

La necesidad de protección depende tanto del tipo de piel como de la cantidad de radiación ultravioleta presente en el entorno.

La piel más oscura contiene mayores niveles de melanina, que funciona como un filtro natural frente a parte del daño provocado por la radiación UV, mientras que la piel clara puede ser vulnerable incluso con niveles bajos de radiación.

“Sólo necesitamos cantidades pequeñas o moderadas para tener una buena salud”, afirma JoAnn Manson, profesora de Medicina de la Escuela de Medicina de Harvard y del Brigham and Women’s Hospital.

Manson también señala que debe evitarse la exposición prolongada sin protección, particularmente entre las 10:00 y las 16:00.

La exposición incidental, como la que ocurre al hacer ejercicio o realizar actividades al aire libre, también puede contribuir a obtener luz solar.

Australia y Nueva Zelanda adoptaron en 2024 un enfoque personalizado en sus recomendaciones sobre exposición solar, dividiendo a la población en tres grupos según el tipo de piel y el riesgo de cáncer de piel.

Cuando la exposición solar es insuficiente

La falta de luz solar también puede representar un problema.

Las personas que viven en lugares con poca radiación solar pueden presentar niveles bajos de vitamina D, especialmente durante el invierno.

Entre los grupos con mayor riesgo se encuentran quienes tienen piel oscura, acceso limitado a espacios exteriores, problemas de fotosensibilidad o suelen mantener la piel cubierta.

Una deficiencia prolongada de vitamina D puede provocar alteraciones óseas como raquitismo u osteomalacia. Sin embargo, la deficiencia puede corregirse mediante suplementos, aunque las recomendaciones sobre su utilización varían según la edad y las directrices de cada país.

El exceso de suplementación tampoco es recomendable.

La BBC señala que consumir más de 4.000 UI, equivalentes a 100 microgramos diarios, se considera ampliamente perjudicial porque puede provocar hipercalcemia y afectar los huesos, los riñones y el corazón.

La profesora Lesley Rhodes, de la Universidad de Manchester, resume la diferencia entre los beneficios y los riesgos de la exposición solar.

“El equilibrio entre beneficio y riesgo de la exposición al sol varía según el tipo y el color de piel de las personas”, agregó.

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