Por: DW
El periódico opositor ruso Nóvaya Gazeta, conocido por sus investigaciones sobre la corrupción y cuyo exeditor jefe Dmitri Murátov fue galardonado con el premio Nobel de la Paz en 2021, anunció este viernes el fin de su existencia ante las extremas presiones de las autoridades de Rusia.
«Nóvaya Gazeta deja de existir. (…) Las autoridades rusas, los servicios especiales rusos, han obligado a la redacción a poner fin a su trabajo», afirmó el redactor jefe de Nóvaya Gazeta, Serguéi Sokolov, en una declaración en YouTube.
«Nos han matado. El 9 de noviembre apagaremos la luz en nuestra casa, donde vivimos 30 años, apagaremos los servidores y nos marcharemos. El periódico ya no existe. Las autoridades y los servicios secretos rusos obligaron a la redacción a detener su trabajo», escribió el medio en su portal oficial.
Sin licencia para publicar
Los redactores de Nóvaya Gazeta, que fue privado en 2022 de su licencia para publicar materiales de forma impresa o en la red, pese a lo cual continuaban trabajando para apoyar un digital de características similares en el extranjero, señalaron que tras más de 30 años de andanza «junto al país y sus ciudadanos» han sido «echados a la calle, sin medios de subsistencia, bajo la amenaza constante de represiones».
«Vivimos años de felicidad, colmados de creatividad y esperanzas, lectores, amigos, textos, películas. Pero, por momentos, estos años también fueron terriblemente amargos. Amargos porque fue justamente durante el actual régimen, y no en los años noventa de la mafia, cuando fueron asesinados por motivos políticos, por cumplir con su deber profesional y cívico varios colegas nuestros», señaló el periódico.
Sin sede, sin fondos, sin imprenta
Además de expulsar a Nóvaya Gazeta de su sede, las autoridades rusas «inhabilitaron el sistema de donaciones que nos permitía recibir contribuciones de nuestros lectores».
«Nos privaron de fondos. Completamente. Se trata de una acción coordinada (…) por agentes del Servicio Federal de Seguridad (FSB) que se han infiltrado en todas las organizaciones», denunciaron.
La redacción acusó al Gobierno ruso de reintroducir la censura, bloquear el medio por todas las vías, confiscar su imprenta y obstaculizar cualquier posibilidad de publicación.
Atacados, etiquetados como «agentes extranjeros», en «una dictadura militar»
«Nuestro redactor jefe, el premio Nobel de la Paz Dmitri Muratov, fue atacado, quedando casi ciego. No se presentaron cargos penales, a pesar de que conocían a los autores. Entonces, nuestros periodistas comenzaron a ser etiquetados como ‘agentes extranjeros'», añadió.
Según Nóvaya Gazeta, «esta no es solo nuestra historia personal. Es la historia de un país y una sociedad que están siendo aniquilados exactamente de la misma manera. Esto lo están haciendo el FSB, el Ministerio de Justicia, la Fiscalía y otros que privatizaron el Estado y usurparon el poder», convirtiéndose en «una dictadura militar».
«Dicen que defienden el orden constitucional. Pero no, es un orden inconstitucional. Porque la Constitución ha sido violada, golpeada y amordazada», indicaron, al concluir que «el asesinato de Nóvaya Gazeta es una prueba más de ello».

