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Suicidio entre jóvenes de 10 a 24 años aumentó 38 % en América: ¿Qué estaría detrás del incremento?

Por Redacción YSKL

La región de las Américas es actualmente la única del mundo donde la tasa de mortalidad por suicidio mantiene una tendencia ascendente. De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre 2000 y 2021 la tasa pasó de 7,8 a 9,2 muertes por cada 100.000 habitantes, un incremento superior al 17 %.

Durante ese mismo período, el número de muertes registradas por esta causa aumentó de 63.097 a 100.760.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) señala que no existe una explicación única para esta evolución y que el comportamiento ha sido diferente entre los países.

Entre los factores asociados por la OPS con las tasas de suicidio se encuentran el consumo de alcohol, las desigualdades educativas, el desempleo, la violencia, la densidad poblacional y la inversión en salud.

Atención de salud mental sigue siendo una de las principales brechas

La OPS estima que entre el 70 % y el 80 % de las personas que necesitan servicios de salud mental no reciben atención oportuna.

A esta situación se suma el aumento de la mortalidad por suicidio entre adolescentes y adultos jóvenes y la limitada restricción del acceso a medios letales en algunos países.

Susana Quagliata, especialista uruguaya en prevención del suicidio, relaciona el fenómeno también con deficiencias en políticas públicas y sanitarias, violencia social, desprotección de mujeres, niños, niñas y adolescentes y falta de oportunidades para modificar condiciones sociales y económicas.

“No estamos llegando a tiempo”, señaló Quagliata.

La OPS también advierte que muchas estrategias nacionales de prevención fueron implementadas recientemente, en su mayoría desde 2018, por lo que en varios países todavía no es posible evaluar plenamente sus efectos sobre la mortalidad.

Factores señalados en el informe:

  • Consumo de alcohol.
  • Desigualdades educativas.
  • Desempleo.
  • Violencia.
  • Acceso a servicios de salud mental.
  • Densidad poblacional.
  • Inversión en salud.
  • Acceso a medios letales.
  • Factores relacionados con el entorno digital.

Guyana, Surinam y Uruguay registran las tasas más altas de la región

Con base en los datos disponibles hasta 2021, Guyana, Surinam y Uruguay registraron las tasas estandarizadas por edad más elevadas de América Latina y el Caribe, con más de 20 muertes por cada 100.000 habitantes. Estados Unidos ocupó el cuarto lugar, con una tasa de 13,4.

En Uruguay, las Estadísticas Vitales del Ministerio de Salud Pública registraron un aumento de la tasa de suicidios entre 2014 y 2024, de 17,4 a 21,35.

En Argentina, los datos del Ministerio de Seguridad Nacional indican que en 2025 los suicidios aumentaron 22,6 % respecto del año anterior. Desde 2023, constituyen la principal causa de muerte violenta en el país, según esa información oficial.

Aumento entre jóvenes concentra la preocupación

El comportamiento entre personas de 10 a 24 años constituye uno de los principales focos de atención. Un estudio publicado en The Lancet Regional Health–Americas, basado en estimaciones de la OMS, señala que la mortalidad por suicidio en este grupo aumentó 38 % entre 2000 y 2021.

El suicidio es la tercera causa de muerte entre niños, adolescentes y jóvenes de esas edades en la región.

Tres de cada cuatro muertes corresponden a varones, aunque el incremento de la mortalidad ha sido más rápido entre las mujeres.

La OPS identifica además posibles factores vinculados con el entorno digital, entre ellos el uso intensivo de redes sociales, el ciberacoso y la exposición a contenidos potencialmente dañinos en internet.

A estos elementos se agregan problemas de salud mental, consumo de sustancias, presión social y acceso a medios letales.

La pandemia de covid-19 también es objeto de análisis por sus posibles efectos posteriores en la salud mental de adolescentes y jóvenes.

Martina Fernández Raone, psicóloga e investigadora argentina especializada en salud mental adolescente, señaló que el aislamiento, la interrupción de los espacios escolares, la alteración de los vínculos sociales, la sobreexposición a pantallas, los duelos y la incertidumbre sobre el futuro pudieron contribuir a respuestas como consumos problemáticos, autolesiones e intentos de suicidio.

Prevención y comunicación

La OPS sostiene que hablar sobre pensamientos suicidas de manera responsable no incrementa el riesgo y puede facilitar la búsqueda de apoyo.

“Lo que no se dice y se esconde no se puede controlar”, afirmó Alberto Fernández Mateos, quien perdió a su madre por suicidio en 1991 y posteriormente participó en espacios de apoyo y prevención.

Fernández Mateos creó en Argentina la organización “Hablemos de Suicidio”, que desde 2022 desarrolla grupos de ayuda mutua.

Según relató, su experiencia en uno de estos espacios le permitió comprender que otras personas atravesaban situaciones similares.

“Por primera vez, es que no estaba solo”, recordó.

La OPS también cita su guía Vivir la vida, en la que recomienda a profesores y cuidadores hablar con los jóvenes sobre el suicidio y señala que estas conversaciones pueden facilitar que recurran a ellos cuando necesiten apoyo.

En Estados Unidos, un estudio publicado en JAMA reportó una disminución de 4.400 muertes por suicidio entre adolescentes y adultos jóvenes durante el período comprendido entre julio de 2022 y diciembre de 2024, coincidiendo con la implementación de la línea 988 para atención de crisis de salud mental.

Un llamado a buscar ayuda ante una crisis

Ante una crisis emocional, pensamientos suicidas o una situación en la que una persona sienta que no encuentra una salida, se recomienda buscar ayuda profesional o recurrir a los servicios de atención disponibles en cada país.

Si existe un riesgo inmediato para la integridad de una persona, es importante acudir al servicio de emergencias o al establecimiento de salud más cercano y procurar que permanezca acompañada mientras recibe ayuda.

Hablar con una persona de confianza y solicitar atención profesional puede ser un primer paso para recibir apoyo durante una crisis.

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